El Papa tiene como referencia su encíclica 'Laudato si', que afirma: "Necesitamos un diálogo que responda efectivamente tanto al grito de la Tierra como al grito de los pobres. (...)".
Francisco dijo apreciar que representantes de comunidades afectadas por las actividades mineras y responsables de las compañías mineras se encuentren para un diálogo, que debería la norma y no la excepción.
Según Jorge Mario Bergoglio, "las precarias condiciones de nuestra casa común (N. de la R.: el planeta Tierra) se deben principalmente a un modelo económico que ha sido seguido durante demasiado tiempo. Es un modelo voraz, orientado hacia la ganancia, con un horizonte limitado y basado en la ilusión del crecimiento económico ilimitado. Aunque asistamos a menudo a su desastroso impacto sobre el mundo natural y sobre la vida de la gente, todavía nos rechazamos al cambio".
Luego de recordar a Paulo VI ("Dios ha destinado la Tierra y todo lo que contiene al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, por lo que los bienes de la Creación deben equitativamente llegar a las manos de todos"), 3 declaraciones de Francisco:
** "En el debate deben tener un sitio privilegiado los habitantes del lugar, que se interrogan sobre lo que quieren para sí y para sus hijos, y pueden tener en consideración finalidades que trascienden el interés económico inmediato".
** "Es indispensable prestar una atención especial a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre las demás, sino más bien deben convertirse en los interlocutores principales, sobre todo cuando se procede con grandes proyectos que afectan sus espacios".
** "Solo la responsabilidad social de empresa no es suficiente. Debemos asegurar que las actividades mineras conduzcan al desarrollo humano integral de cada una de las personas y de la comunidad entera".
También recordó a Benedicto XVI: "La actividad minera debería estar al servicio de la persona humana y no al contrario".