Según una fuente cercana a las negociaciones, han acordado un precio para las emisiones de dióxido de carbono de energía empleada en edificios y transporte alineado con el actual mercado de emisiones de CO2 de la Unión Europea, en el que los certificados de emisión se cotizaban el viernes 20/09 a 26,30 euros por tonelada.
Este precio, inferior al de 40 euros que defendían muchos economistas del clima, significa que la presión sobre las empresas alemanas para que reduzcan sus emisiones será menor de lo que muchos esperaban.
Entre las medidas acordadas figuran:
> poner precio a las emisiones del muy contaminante dióxido de carbono (CO2) en el transporte y la calefacción;
> aumentar las tarifas de circulación diaria de determinados vehículos;
> incrementar los precios del avión en vuelos nacionales y que el tren y los transportes públicos sean más baratos; e incentivar los coches eléctricos, entre otras disposiciones.
El Gobierno calcula compensar el gasto en incentivos con los ingresos que se obtengan de los citados certificados de CO2.
Se trata de hacer que la gasolina, el diésel y el combustible para calefacción resulten más caros, de modo que se opte por energías renovables
Se trata, en general, de hacer que la gasolina y el diésel, y el combustible para calefacción resulten más caros, de modo que se opte por energías renovables.
Pero este incremento de costes comenzaría de modo moderado, porque la idea del plan es ofrecer incentivos para que la industria y la ciudadanía se impliquen, según la filosofía de la democristiana CDU. El socialdemócrata SPD habría preferido más medidas vinculantes.
Junto a Merkel y a otros líderes de los partidos del Gobierno, el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, admitió que el paquete climático que presentaron es también una respuesta a la actual sensibilidad mundial sobre el tema.
“El movimiento #FridaysforFuture nos ha sacudido a todos”, dijo el ministro, quien defendió una vez más la decisión tomada tiempo atrás de abandonar el carbón.
La preocupación por el clima crece entre los alemanes, por lo que este paquete de medidas puede contribuir a apuntalar el Ejecutivo en los 2 años restantes de legislatura, que Merkel y socialdemócratas quieren completar.
Según una encuesta encargada por la cadena pública ARD, el 63% de los votantes considera que la protección del clima debe ser prioritaria incluso si perjudica el crecimiento económico.
Sólo el 24% cree que lo primero es el crecimiento, incluso si eso dificulta la defensa del clima.
El anuncio del paquete verde de la gran coalición coincidió con un #FridaysforFuture particularmente global, con manifestaciones de escolares en todo el mundo, y que en Alemania ha sacado a la calle a miles de personas en Berlín, Bonn, Frankfurt, Munich y muchas otras ciudades y pueblos.
El resultado del paquete pactado parece un compromiso entre el deseo de los conservadores de un régimen de comercio de derechos de emisión que apoye la innovación en las empresas alemanas y el deseo del SPD de un impuesto al CO2 que apoye a los más afectados por los costes de la transición a las energías limpias.
El plan también incluye medidas para ayudar a los hogares a irse apartando del contaminante carburante para calefacción, cuyo uso es todavía común en gran parte de Alemania occidental.
"Hay que tomar decisiones difíciles", dijo Lars Klingbeil, secretario general de los socialdemócratas (SPD) a la radio pública cuando se le preguntó por qué las conversaciones estaban siendo tan largas. "Los desafíos son enormes: abandonar la energía a partir de carbón, desarrollar energía renovable, reducir las emisiones de dióxido de carbono".