Los tsunamis no son el único problema. Los geólogos se inquietan también por las fallas tectónicas, como la que está debajo de Ohi, la única central nipona actualmente en activo. El pasado fin de semana, miles de personas protestaron en Tokio contra la reapertura de reactores a pesar de las dudas sobre su seguridad y tras la catástrofe de Fukushima.
Tal parece que Japón está realmente necesitado de energía, aún cuando el costo sea la posibilidad ed terminar de contaminar todo el planeta con radiación, como ya lo hace desde Fukushima.
El costo de Fukushima
La catástrofe de Fukushima fue la más grave dentro del campo de la energía nuclear desde Chernobyl en 1986 y no fue posible atribuirla al atraso provocado por el comunismo, como se hizo con la central ucraniana.
Las autoridades japonesas deben desmantelar cuatro reactores que fueron dañados por el tsunami de 2010. Las operaciones durarán unos 40 años y requerirán el desarrollo de nuevas tecnologías.
El costo total del accidente de Fukushima, incluyendo la descontaminación y las indemnizaciones a las víctimas, podría alcanzar 10 mil millones de yenes (125.000 millones de dólares), el doble de lo previsto, según la sociedad TEPCO que administra la central nuclear destruida por el tsunami del 11 de marzo de 2011.
La catástrofe de Fukushima provocó grandes emisiones radiactivas en el aire, los suelos y las aguas e la región, y obligó a unas 100.000 personas a abandonar sus viviendas.
La suma de 10 mil millones de yenes es solo una hipótesis y no incluye los costos de desmantelamiento de los cuatro reactores dañados en la instalación. Las operaciones durarán unos 40 años y requerirán el desarrollo de nuevas tecnologías, así como la formación de miles de técnicos. “Tenemos que discutir las necesidades con el gobierno, según varias escenarios”, declaró el miércoles el presidente de TEPCO, Kazuhiko Shimokobe, en relación al riesgo de que el monto de 5 billones de yenes previsto anteriormente por el grupo pudiera duplicarse.
“De momento no sabemos cuál será el coste total, porque estamos revisando las cifras de descontaminación y las compensaciones cada trimestre, pero si supera los 5 mil millones de yenes, la empresa lo pasará mal”, advirtió.
Como prueba de buena voluntad, la compañía ha prometido ahorrar más de 3,3 billones de yenes (unos US$ 42.000 millones) en diez años. TEPCO añadió que serán necesarios más fondos del Estado para retirar el combustible fundido y efectuar otras intervenciones vinculadas con el desmantelamiento de la instalación nuclear.
No obstante, es probable que el grupo revise varias veces sus previsiones ya que de momento no se ha decidido nada sobre los dos reactores que se salvaron de la catástrofe en Fukushima Daiichi, ni sobre los cuatro de la segunda central, Fukushima Daini, de esta prefectura del noreste de Japón. La compañía prevé además crear en la región de Fukushima una sede dedicada a la gestión del siniestro, una opción que le permitirá ahorrar algo de dinero.
También se pondrá en marcha un centro de investigación, para idear las técnicas necesarias en la limpieza del sitio y sus alrededores. La compañía, que fue nacionalizada este verano boreal, es incapaz de asumir por sí sola el coste del desastre.
No sólo está obligada a indemnizar a más de un millón y medio de víctimas y a depreciar masivamente sus activos, sino que también tiene que seguir aprovisionando el este de Japón, incluyendo Tokio. Para ello tendrá que hacer funcionar a pleno régimen sus centrales térmicas y, por tanto, gastar sumas astronómicas en la compra de gas y petróleo.