Junto a la experta Carola Vinuesa, dirigen una iniciativa en el Instituto Francis Crick de Londres en la que buscan identificar las causas precisas de las enfermedades autoinmunes.
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Las enfermedades autoinmunes se caracterizan porque el sistema inmunológico ya no puede diferenciar entre células sanas y microorganismos invasores.
Dieta occidental y comida rápida
A nivel internacional, se estima que los casos de enfermedades autoinmunes están aumentando entre un 3% y un 9% al año. La mayoría de los científicos creen que los factores ambientales juegan un papel clave en este aumento.
Lee explicó a The Guardian que:
La genética humana no se ha alterado en las últimas décadas […] Entonces, algo debe estar cambiando en el mundo exterior de una manera que está aumentando nuestra predisposición a las enfermedades autoinmunes La genética humana no se ha alterado en las últimas décadas […] Entonces, algo debe estar cambiando en el mundo exterior de una manera que está aumentando nuestra predisposición a las enfermedades autoinmunes
Los investigadores señalan dos cambios clave en la dieta como causantes: cada vez más países adoptan dietas de estilo occidental y la gente consume cada vez más comida rápida.
“Las dietas de comida rápida carecen de ciertos ingredientes importantes, como la fibra, y la evidencia sugiere que esta alteración afecta el microbioma de una persona, la colección de microorganismos que tenemos en nuestro intestino y que juegan un papel clave en el control de diversas funciones corporales”, detalló Vinuesa.
El incremento de estas afecciones significa también una mayor demanda de medicamentos, tratamientos, cirugías e inyecciones. “Puede ser desalentador para los pacientes y una enorme carga para los servicios de salud”, dijo Lee.
Tras los primeros resultados de sus estudios, Lee y Vinuesa ahora buscan descubrir cómo operan las diferentes vías genéticas de cada enfermedad y desentrañar sus subtipos.
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El número cada vez más alto de personas con enfermedades autoinmunes se debe, en parte, a la popularización de la dieta occidental, rica en grasas y pobre en fibra.
Fuente: The Guardian