Hace menos de un año, 26 demonios de Tasmania fueron liberados en un santuario natural tras haber crecido en una reserva salvaje al norte de Sidney.
"Una vez que los demonios estaban de regreso en la naturaleza, todo dependía de ellos, lo que era angustiante" expresó Tim Faulkner, el presidente de la ONG, a la cadena de noticias AFP. A continuación agregó: "Estuvimos observándolos desde lejos hasta que llegó el momento de actuar para confirmar el nacimiento de nuestros cachorros".
Tras acercarse para revisar las marsupias (bolsas) de las hembras, los especialistas pudieron corroborar que las siete crías se encontraban en perfecto estado de salud.
Los profesionales continuarán realizando un seguimiento de cerca tanto a las madres como a las crías. Si su crecimiento se da de manera estable, los marsupiales podrían llegar a pesar 8 kilos.
Este es un gran paso en el camino contra la extinción. Su desaparición del mundo salvaje hace 3 mil años es consecuencia de su principal depredador: los dingos o perros salvajes australianos.
Pero, su segundo enemigo, fue el cáncer facial contagioso. Esta enfermedad transmitida a través de las mordidas, eliminó a casi el 80% de la población desde los años 90 hasta el 2008. En ese año se declaró a la especie en peligro de extinción.
El objetivo de Aussie Ark es aumentar la población de demonios de Tasmania liberando más adultos en edad reproductiva durante el próximo año.