Desde ese entonces quiso crear algo similar en torno a la vagina y llevó a cabo una campaña que logró recaudar más de US$ 60.000.
De acuerdo a una encuesta llevada a cabo en Inglaterra por la organización benéfica para combatir el cáncer cervical, Jo's Trust, a más de una cuarta parte de las mujeres entre 25 y 29 años, les resulta "vergonzoso" hacerse un examen de cuello uterino. Schechter dijo que el museo, en esencia un centro cultural, realizará actividades para niños, familias y escuelas.
"Cuando están avergonzados de sus cuerpos, se vuelve muy difícil hablar con ellos de estas cosas", afirmó Schechter. "Se trata de enfrentar los estereotipos sobre esa parte del cuerpo y ser sinceros sobre cuál es su función."
El centro no cobrará entrada y dejará entrar a todos los géneros porque "no todo el que tiene una vagina es una mujer, y no todas las mujeres tienen vagina."
La primera exposición "Muff Busters: Mitos de la vagina y cómo combatirlos" abre el 16/11 y estará disponible durante un año.
A partir de la reciente publicación de un libro fotográfico que incluye imágenes de vulvas, el filósofo esloveno Slavoj Zizek llamó a "proteger el misterio de la vagina", ya que este proceso de "desfetichización" las convierte en órganos sexuales ordinarios y ocasiona la pérdida del deseo.
"Deshacerse de la fetichización masculina de la vagina como el objeto misterioso último del deseo (masculino) y reclamar la vulva para las mujeres" puede llevar a "una realidad gris en la que el sexo está totalmente reprimido", advirtió el filósofo en una columna en Spectator.
"Su ataque a la idea de la vagina como el objeto fetichizado del deseo masculino también amenaza con socavar la estructura básica de la sublimación sin la cual no hay erotismo. Lo que queda es un mundo plano de realidad ordinaria en el que la gente pierde toda la tensión erótica. Muestran sus órganos 'desfetichizados' que son solo eso: órganos ordinarios", escribió Zizek, en relación al libro de la fotógrafa Laura Dodwsorth, que incluye imágenes de más de 100 vulvas.