La respuesta a “AmaZen”
El anuncio de las cabinas no fue bien recibido. Tantas burlas y ataques recibió, que la cuenta oficial de Amazon tuvo que eliminar el tuit en donde compartieron la noticia.
Los comentarios más chistosos lo apodaron como “ataúdes zen”, “espacios para llorar”, “cuartos de desesperación”, “frigoríficos zen” y “manicomios individuales”. Hasta llegaron a compararla con Black Mirror, la famosa serie que critica el avance desmedido de la tecnología.
Pero hubo quienes aprovecharon la distópica propuesta para traer a colación las críticas que recibió Amazon en relación a los derechos laborales.
Jullen Bollain, economista español, compartió un “dato económico” explicando que “Jeff Bezos, propietario de Amazon, podría haber pagado en septiembre de 2020 a cada uno de sus 876.000 empleados una bonificación de 105.000 dólares y seguir siendo igual de rico que antes de la pandemia”.
A esto, le agregó: “Por cierto, Amazon acaba de presentar las cabinas de meditación "AmaZen" como parte de su nuevo “programa de bienestar en los almacenes”. Menos “AmaZen” y más respeto por los derechos laborales”.
Según el Periódico de Cataluña, la fortuna de Bezos superó los 200.000 millones de dólares. Un trabajador de Amazon con salario mínimo, debería trabajar más de 13 millones de años para alcanzar ese monto.
Cientos de usuarios se sumaron a las críticas.
Los reclamos de los empleados
En abril del 2021 estallaron los conflictos luego de que Amazon confirmara que los conductores de sus vehículos de reparto orinaban en botellas de plástico. Aunque la empresa lo adjudicó a la dificultad de encontrar baños en medio de la ruta, los empleados aseguraron que se debía a otros motivos.
Algunos trabajadores del gigante norteamericano aseguraron que orinar en botellas y defecar en bolsas es una práctica extendida en los almacenes debido a "a la presión por cumplir las cuotas" que establecen los superiores.
No entregar o catalogar pedidos a tiempo puede resultar en un recorte de sueldo o en un despido. Cabe aclarar que los repartidores deben entregar 300 pedidos en 10 horas.
“Yo era un recolector y se esperaba que siempre recogiéramos 400 unidades en una hora en siete segundos de cada artículo que recolectamos. No pude manejarlo. Soy un ser humano, no un robot ", narró Juan Espinoza, un ex empleado de Amazon, a The Guardian.
Los reclamos se vieron avivados por la pandemia por covid-19, ya que los empleados no cuentan con cobertura médica ni permisos para tomarse los días de enfermedad. Sumado a esto, criticaron las medidas de prevención casi nulas durante el aislamiento obligatorio.
Así mismo, Amazon fue denunciado por realizar “acciones atroces y descaradamente ilegales” para impedir la formación de una unión de trabajadores.