
por EDGAR MAINHARD
La declinación de Alfonsín comenzó cuando él
> no comprendió que el Plan Austral requería de equilibrio o superávit fiscal, y lo envió al precipio imprimiendo más dinero que antes, negándose a realizar las reformas estructurles indispensables; y
> no comprendió el impacto negativo en su imagen del 'movimiento carapintada', que existió porque, muerto Raúl Borrás, Alfonsín no cumplió con las promesas de Borrás a los jefes militares de que no habría causas judiciales abiertas en forma masiva e interminables (un tema muy interesante a tener en cuenta por lo que ocurrirá apenas Cristina Fernández de Kirchner se mude de la Quinta de Olivos).
Ya comenzado 1989 Alfonsín sepultó a Angeloz cuando no pudo prever el intento de captura del Batallón de Infantería Mecanizada La Tablada por el Movimiento Todos por la Patria, y encima tenía mala información, por lo que inicialmente sus colaboradores culparon a los 'carapintadas', mientras que Menem, mientras jugaba tenis en Mar del Plata, le explicaba a los periodistas que se trataba de un grupo residual del Ejército Revolucionario del Pueblo. En cambio Angeloz estaba en silencio.
Ese ataque ocurrió el 23/01/1989. La renuncia de Juan Sourrouille al Palacio de Hacienda recién ocurriría el 31/03/1989. Las corporaciones (utilizando un concepto que utilizaron tanto Alfonsín como los Kirchner) tomaron nota de todo eso, y concluyeron que se estaba licuando el poder de la UCR.
A Angeloz le obsesionaba expulsar a Juan Sourrouille del Ministerio de Economía pero no podía garantizar un relevo mejor, y fue cómplice del desastre que sobrevino entre Juan Carlos Pugliese y Jesús Rodríguez. Hasta ahí, fue un suicidio de la Unión Cívica Radical antes que un asesinato ejecutado por el Partido Justicialista.
La verdad es que Duhalde pensaba que sería el heredero de Antonio Cafiero, y el peronista bonaerense más allegado a Menem era Juan Carlos Rousselot. Pero Cafiero subestimó a Duhalde, quien decidió vengarse, y Menem tenía de su lado a Julio Mera Figueroa, quien cuando había sido interventor del PJ bonaerense a las órdenes de Vicente Saadi, había aprendido de memoria la anatomía del GBA. El ingreso de Duhalde a la sociedad política ofrecida por Menem ocurrió ya lanzado el desafío del riojano para los comicios primarios directos en el peronismo.
En cuanto a la desestabilización de la economía sin duda la provocaron grandes grupos empresarios que en 1989 ya abandonaban a la UCR. Menem no solamente tuvo el acuerdo con Bunge y Born. En el departamento pequeño de la calle Cochabamba, casi un aguantadero del riojano, tuvo sentados a Amalia Lacroze de Fortabat, Franco Macri, Carlos Bulgheroni y otros (departamento que Menem se lo terminó cediendo a su hijo Nair, quien lo vendió para comparse un vehículo que hizo papilla en la Panamericana). Julio Bárbaro podrá recordar la presencia empresaria masiva aquella vez que Menem preelectoral visitó FORO Económico, que organizaban Manuel Mora y Araujo, María Tezanos Pinto y Eva de Soldati.
Sí es probable que intendentes, 'punteros' y 'carapintadas' hayan promovido la agitación poselectoral de abril de 1989, que aceleró la entrega del poder a la fórmula presidencial ya electa, Menem-Duhalde.
Con algunas honrosas excepciones, los Barones del Conurbano han sido muy torpes para construir más allá de sus jurisdicciones. De hecho, Duhalde no pudo impedir el Pacto de Olivos y muchísimo le costó conseguir su propia reforma constitucional provincial, nunca pudo ser Presidente elegido en las urnas, y sus alcaldes han fundido 3 veces la Provincia de Buenos Aires desde que se recuperó la democracia (1999, 2001 y 2013). Probablemente la fundan varias veces más.
Algo más: el Estado de Bienestar lo destruyó Alfonsín. No hay mayor pérdida del bienestar que una inflación elevada. La inflación con Alfonsín fue mayor que la que heredó.
Pero esto es historia. La ficción de Grillo Trubba sin duda va por otro lado ni tiene ambiciones de reconstrucción de los hechos. Bajo ese punto de vista, muy bien.