"Pretendemos hacer un sondeo entre los pasajeros. Cada vehículo estará dotado con señales distintivas y habrá información en el interior y en los andenes, en varias lenguas", agregó.
El subte de Praga transporta a 1.5 millones de usuarios a diario.
La medida despertó reservas en algunos pasajeros frecuentes, según consignó el diario checo Dnes. "Cuando tengo prisa y un subte llega, me subo en la primera puerta que se abre. No me gustaría tener que asegurarme de que nadie me va a molestar", dijo Petr Voracek.
"No me gustaría convertirme en blanco de chismes si alguien me ve en un vagón de este tipo y va después a contárselo a mi novio", dijo al diario por su parte Karolina Vranova.
Quizá por eso, la empresa aclaró: "Aquellos que se suban en los vagones especializados no estarán obligados a entablar relaciones con sus vecinos".