“Los libros que terminan por encabezar las listas de los más vendidos suelen ser novelas erótico-románticas. Los nuevos lectores que se acercan a esta literatura buscan historias con sexo y final feliz”, explicó Gillian Green, editora de erótica en Random House Mondarori.
“También es cierto que ha atraído la curiosidad de nuevos lectores a temas como el sadomasoquismo, hasta el momento menos tratados”, apostilla afirma Ana Estevan, coordinadora de la colección La Sonrisa Vertical (Tusquets), especializada en literatura erótica desde 1977 (Nueve semanas y media, de Elizabeth McNeill; Historia de O y Retorno a Roissy, de Pauline Réage; La atadura, de Vanessa Duriès. Para septiembre, preparan la redición del primer volumen de Emmanuelle).
La ex superestrella porno Sasha Grey, quien ahora intenta hacer carrera en el cine convencional y también en la literatura presentó su primera novela, 'The Juliette society', que intenta ir detrás de la estela abierta por 50 Sombras de Grey, de E.L. James (trilogía que está por llevarse al cine, y precisamente Sasha Grey es una de las candidatas a participar del casting).
"Desde el mismo momento en que puso por primera vez el pie en la industria del porno con 18 años recién cumplidos, y hasta que lo abandonó tres años después, Sasha Grey se encargó de explicar al mundo que ella no era una chica como las demás. Que lo que le gustaba de verdad era leer a Sartre, escuchar los discos de Joy Division y ver películas de Godard. Que se emocionaba con los poemas proféticos de William Blake y con toda la imaginería esotérica. Que era una mujer natural (sin tatuajes, sin operaciones; incluso volvió a poner de moda el pubis sin depilar) dotada de un cerebro privilegiado en un mundo de muñecas de plástico. En definitiva, que tenía el control de la situación: podía ganarse la vida dejándose insertar penes de todos los tamaños y colores en todos y cada uno de los orificios de su cuerpo, pero si trabajaba en el porno no era por el dinero, sino como vía de autoconocimiento personal.
(...) Para Sasha Grey, que incluso retirada todavía arrastra la condición de mito sexual para la 'generación YouPorn', lanzarse a la novela erótica era un paso fácil y natural, más sabiendo lo que le gusta dárselas de intelectual aficionada a la música experimental y a las películas de culto editadas por el sello The Criterion Collection. También hay algo de oportunismo en 'The Juliette society' (editada a principios de mayo en Inglaterra vía Little Brown-Sphere), sobre todo a raíz del 'boom' de la trilogía 50 sombras de E.L. James; pero, al menos sabemos que cuando Sasha nos habla de dobles penetraciones, drilldos (consoladores emplazados en el mecanismo perforador de un taladro, es decir), juegos sexuales con asfixia y 'gang bangs' multitudinarios, no habla de oídas. Para quien le pueda el morbo y la curiosidad, la novela se editará en castellano a finales de junio vía Grijalbo. (...)".
El negocio
“Sin duda, hay una demanda real”, afirma Ana Estevan, coordinadora de la colección La Sonrisa Vertical.
Fue Luis García Berlanga quien, con la ayuda de la editora Beatriz de Moura, concibió ese proyecto “para recuperar el culto al hedonismo, […] y constatar que escribir sobre lo biológicamente apetecible es algo inmanente a todos los tiempos”. Con un catálogo de 150 títulos –según la información ofrecida en la web del sello-, la división erótica llegó a imprimir unos 6.000 ejemplares, con una media de entre 3.000 y 4.000, hasta la crisis del género en 2004. Superado el bache, recuperan estas cifras en el caso de los autores más conocidos.
En aquellos años de incertidumbre sexual de principios de 2000, Catherine Millet se convirtió en uno de los escasos exponentes capaz de mantener la libido editorial con sus confesiones en forma de ensayo en La vida sexual de Catherine Millet (Anagrama).
El editor Jorge Herralde repite ahora la experiencia con Furores íntimos (Anagrama), de la joven narradora inglesa Charlotte Roche.
“Para escribir este tipo de literatura hay que hacer una exploración muy profunda de los impulsos de los personajes porque en el erotismo está presente la manera de concebir el mundo”, reclama Enrique Serna. El escritor mexicano trata en su nueva compilación de cuentos La ternura caníbal (Páginas de Espuma) las luchas de poder en una pareja cuando se pasa de ayudarse a intentar destruirse.
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Historia de Mariana Ann
En el caso de The Juliette society', Catherine, joven estudiante de cine (en quien no es difícil ver a la tierna Sasha anterior al porno, cuando aún se llamaba Mariana Ann Hantzis), tiene fantasías sexuales con uno de sus profesores, Marcus. Lo que tiene en casa (Jack, un novio 'workaholic' demasiado normal y cariñoso) no le satisface .
Entonces aparece la enigmática Anna, la compañera de clase rubia que se está cepillando al profe y que, poco a poco, le conducirá por los secretos del submundo del sexo a través de extraños fetichismos, webs porno y orgías hasta culminar en 'la sociedad Juliette', algo así como el G8 del sexo, una misteriosa sociedad secreta para la gente rica y poderosa que desea aparearse.
El texto toma de aquí, de allá y de más allá: Juliette es una de las heroínas del Marqués de Sade, hay algo de Traumnovelle, de Arthur Schnitzler' (llevada al cine por Stanley Kubrick como Eyes Wide Shut), de la Séverine, de 'Belle du jour', de Luis Buñuel; los clubes sórdidos de 'Irreversible', el filme de Gaspar Noé, etc.
El estilo narrativo es con mucho uso del presente en primera persona, frases cortas, sin complicaciones, algunos momentos de suspense... Sasha es una profesional.
Por eso, sexo explícito mejor. La autora advierte: "no te sientas ofendido por nada de lo que vas a leer a partir de aquí y deja tus inhibiciones al otro lado de la puerta".
De acuerdo a Javier Blánquez, "En el momento en el que la trama de The Juliette Society se empieza a volver obvia y, finalmente, insatisfactoria, lo mejor que queda en la novela es el sexo, y cómo cada escena del libro parece corresponderse con esas fantasías satisfechas por la propia autora en películas como 'Illegal ass', 'Fuck slaves' o 'There's some about Sasha Grey': el sexo anal es sin lubricante, el fornicio en grupo es como una coreografía de La Fura dels Baus, los coitos a escondidas se hacen dentro de armarios o a los pies de una jaula por donde revolotea un enano especialmente calentorro y sádico, hay profundas teorías antropológicas sobre la trascendencia cósmica del semen que parecen sacadas de un libro de Joseph Campbell y nunca se ahorra las descripciones sobre la abundancia y la viscosidad de la saliva que se produce en todos los trances de sexo oral.
Lo que viene a significar que es improbable que a Sasha Grey le den el Premio Nobel, pero que para el calentón, 'The Juliette society' viene mucho mejor que los libros de todas esas señoras frígidas de 50 años que también se han apuntado al carro."