> A los ojos de los hijos, otra.
> En la impresión de los amigos, una tercera.
Hace solo 30 años, los 50 anunciaban el anuncio de la vejez. No más. No solo por una cuestión de percepción íntima o de la sociedad. Por la propia fisiología. Gracias a avances en la salud, en las costumbres y en la comodidad material, la nueva generación de los 50 llega a esa fase con vitalidad, gusto por la novedad y la sensación de estar en el auge de la vida. Ellos se sienten jóvenes como, hace algunos años, se sentía quien tenía 30. “Hace tres décadas, el estado de salud general de mis pacientes de 50 era el mismo de las personas de 70 que atiendo hoy”, dice el geriatra João Toniolo Neto, de la Escuela Paulista de Medicina. “No exagero en decir que la mayoría de los pacientes de 50 años tienen la salud y disposición mental de los de 35 de aquella época”.
Las personas de 50 años de hoy en nada hacen recordar a las de las década de 1970. Muchas tienen el cuerpo tanto o más en forma que sus hijos adultos. Otras están en carrera para tener hijos (biológicos o adoptados), comenzar una nueva facultad, un nuevo romance, un contrato o cualquier otra aventura. Es un fenómeno mundial. Solo en la librería online Amazon, hay más de 100 libros escritos en la última década sobre el tema: Los Nuevos Viejos, Los Sin Edad, Los Inmortales... La cantidad de títulos es solo un síntoma. La postura de esa nueva edad tiene impacto directo en la economía, en el mercado de trabajo, en el consumo, en las relaciones entre sexos, en las relaciones familiares, en toda la sociedad.
Es como si, en cuestión de pocas décadas, la población activa del país se duplicó. Fue lo que sucedió en Brasil. En 50 años, la expectativa de vida de la población aumentó de 48 a 73 años. Deberá llegar a los 80 en 2050. Al distanciarse de la muerte, los cincuentenarios se distanciaron también de la vejez. Ellos tienen disposición física, mental y financiera. El hecho de no verse como los más adultos del grupo contribuye al sentimiento de bienestar de la propia edad. Una investigación de la aseguradora MetLife, hecha con más de 2.000 estadounidenses, estima que la mitad de los nacidos entre 1955 y 1964 tienen los padres vivos. Solo el 11% ya perdió a los dos. Lo cincuentones aún son los hijos y, en muchos casos, cuidan de los más ancianos.
Gracias a esa satisfacción, el hábito de tratar de disfrazar la edad parece estar quedando demodé –para usar una expresión francesa que también se pasó de moda-. La mayoría de ellos, inclusive los más vanidosos, encara la edad de forma más positiva. No quieren tener 10 o 20 años menos, quieren estar bien a los 50. De acuerdo con una encuesta de Ibope Mídia, hecha con 3,500 brasileños en esa franja etaria, más del 60% está muy satisfecho con la vida que tiene.
La longevidad depende de tres factores:
> una genética favorable,
> un ambiente saludable y
> buenos hábitos.
El primero de ellos, que se refiere a nuestro ADN, no cambió. Los otros dos, evolucionaron. Comenzando por las condiciones creadas por los avances de la medicina y por el progreso económico y social. Algunas conquistas llegaron de la salud pública. Vacunas desde la infancia, condiciones de vivienda más higiénicas, expansión del saneamiento básico y hasta el hábito de hacer exámenes pre natales contribuyeron para eso. Aun quien llega a los 50 con enfermedades crónicas puede tener una vida saludable y funcional. “El control y el tratamiento de enfermedades como cáncer y los problemas cardíacos ayudaron mucho a elevar la edad promedio del brasileño y a perfeccionar su calidad de vida”, dice Nezilour Lobato Rodrigues, presidente de la Sociedad Brasileña de Geriatria y Gerontología.
Décadas de avance económico reciente en Brasil y en el mundo –a pesar de la crisis actual de gran parte de Occidente– llevaron a miles de millones de personas de la pobreza a la comodidad moderna. Además de comprar bienes materiales, ellas están invirtiendo en salud y bienestar. Algunos estudios muestran la relación entre la comodidad financiera y la longevidad. Uno de los mayores estudios con esa franja etaria en el mundo, el Estudio Longitudinal sobre la Edad (ELSA –siglas en inglés-), del University College of London, muestra que la incidencia de depresión en el grupo con menos recursos financieros llega a 27%. Entre los más ricos, el índice queda en 8%. El estudio hizo el seguimiento de 9.000 personas durante 10 años y comprobó la relación entre el bienestar y la longevidad. Entre los que decían ser infelices, la mortalidad fue el triple de la registrada en el grupo que se declaraba satisfecho con la vida.
El dinero ayuda, pero el rejuvenecimiento de los cincuentones no depende del nivel social. Es un cambio notable inclusive hasta entre los más pobres. “La información está disponible para todos. Es una cuestión de elección, no de clase”, dice Toniolo. Quien opta por una vida saludable envejece mejor. No se trata de seguir niveles de triglicéridos o colesterol. “Vivir bien tiene que ver con cuidar la salud del cuerpo, de la mente y de las relaciones”.
A continuación, ÉPOCA muestra como la generación de nuevos cincuentones encara la salud, el sexo, la familia, el trabajo, el dinero, la cultura y el consumo.
Salud
¿Quién más joven, Pelé o Maradona? Los dos nacieron a finales de octubre, con 20 años de diferencia. Pelé nació en 1040. Maradona, en 1960. Pelé, es por lo tanto, bastante más grande que Maradona. Desde el punto de vista de la salud funcional, sin embargo, no. “Pelé tiene el organismo de alguien de 50 años”, dice Toniolo. “Maradona, de alguien de más de 70 años, debilitado”. Toniolo presenta el caso de los dos ex jugadores a sus alumnos para mostrar como el estilo de vida modifica la edad de las personas.
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La fórmula ya conocida, con alimentación saludable y ejercicios físicos continúa siendo la más recomendada. El nivel de actividad es más importante que la edad en el momento de determinar la buena forma física. Una investigación de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, con más de 4.000 hombres y mujeres, descubrió que alguien de 50 años que se ejercita regularmente pude estar más en forma que un joven de 20 años sedentario.
Hasta ahí ninguna sorpresa. La mejor noticia viene ahora: es posible recuperar el tiempo perdido. El empresario Walmir Paulino, de 53 años, resolvió dar prioridad a la salud cuando se acercó a los 50. Comenzó a imponerse límites en el trabajo. Entra a la oficina todos los días a las 6:30. A las 15:00 va a entrenar. Durante una hora y media, practica Jiu-jitsu y musculación con un personal trainer. Todos los días. “Hoy mi cuerpo está mejor que cuando era joven”, dice. Algunos comienzan nuevos placeres. Guiomar Nogueira, una empresaria de 56 años, aprendió a esquiar a los 50. “Desde entonces, voy todos los años con mi novio, Roberto (de 63 años). Este año ya fuimos dos veces”, dice. “Nunca imaginé que en mi vida lo haría. De repente, viajo regularmente y esquío fuerte. No voy a pasear”.
Cuidar la cabeza es tan importante como cuidar del cuerpo. La investigación inglesa Elsa comprueba la relación de bajo sentimiento de bienestar con diversos aspectos de la salud. Los investigadores crearon dos grupos, según la percepción de bienestar que sus integrantes, con más de 50 años, tenían de su propia vida. Los que relataban menor satisfacción con la vida sufrieron 70% más accidentes vasculares de los que contaban mayor placer en vivir. La obesidad en quien tiene menor satisfacción con la vida es de 27% entre los ingleses. Entre aquellos con mayor satisfacción, es de 17%.
Sexo
La menopausia es un fenómeno reciente. Hace 100 años, la mayoría de las mujeres moría de llegar. Durante la menopausia, la producción de hormonas estrógeno y testosterona cae. Eso perjudica la líbido y la lubrificación de la vagina, además de la salud de los músculos y huesos. La reducción de las hormonas en los hombres es más suave, pero también sucede. La disminución de la hormona masculina (testosterona) genera el mismo tipo de efecto, en menor intensidad. Enfermedades como hipertensión, diabetes y depresión, más comunes a partir de los 40 años, puede causar problemas de erección.
El acceso a información y los avances de las medicina pueden atenuar la mayoría de los síntomas causados por la edad. “Hoy, las personas saben que necesitan cuidarse, se hacen exámenes periódicos y reposición hormonal cuando es el caso”, dice Carmita Abdo, coordinadora del programa de estudios de sexualidad de la Universidad de São Paulo (USP). “Con esos cuidados, es posible tener una vida sexual con más calidad que cuando más joven”.
Muchas veces, el cambio en el apetito o en el rendimiento sexual tiene orígenes psíquicos. Un estudio del siquiatra y urólogo Michael Perelman, de la escuela de Medicina de Weill Cornell, en USA, detectó que factores como ansiedad, rabia, depresión, trauma de infancia, miedo al fracaso y pérdida de autoconfianza están por detrás del 35% de los casos de disfunción eréctil.
Por eso, una cabeza bien resuelta puede ayudar a la vida sexual. Dos de cada tres personas con edad entre 47 y 53 años dicen que su vida sexual mejoró con la edad, según un estudio de la agencia de marketing Rino con 230 entrevistados. “Con la madurez, la persona conoce sus límites y está más en paz con ellos”, dice Carmita. “Ese estado contribuye para la mejora en la calidad del sexo”.
Cuando terminan las variaciones y cambios hormonales de la menopausia, muchas mujeres viven un momento bautizado por la antropóloga estadounidense Margaret Mead como “entusiasmo posmenopausia”.
“Sin la tensión pre menstrual, los cólicos, la menstruación, las variaciones hormonales o la preocupación con la planificación familiar, las mujeres se vuelven más libres en términos sexuales”, dice Keren Smedley, autora del libro Who's that sleeping in my bed? (¿Quién es ese dormilón que está en mi cama?). Eso puede dar seguridad y hasta coraje de explorar fantasías. Es una buena oportunidad para que los matrimonios que están juntos hace mucho tiempo alejen esa sensación de fastidio que acostumbra asombrar la vida sexual. Las mujeres están más de novio en esa franja etaria.
En USA, el número de personas con más de 55 años que visitan sitios de relaciones aumentó 39% en los últimos tres años, de acuerdo con la empresa Experian Hitwise. En Brasil, hay sitios de ese tipo dedicados a quien tiene más de 45 años, como Coroa Metade. En la A2, una de las mayores agencias de encuentros de Brasil, los hombres tradicionalmente buscan mujeres de 10 a 15 años más jóvenes. Las mujeres prefieren mujeres de la misma franja de edad, con situación financiera estable. La nueva tendencia es la novedad de hombres más jóvenes para mujeres mayores. “La mujer es mucho más deseable y tiene cualidades que las más jóvenes por lo general no tienen. Son comprensivas, acogedoras y se entregan más a la relación”, dice Claudya Toledo, dueña de la agencia. “Los hombres jóvenes ven eso como una ventaja”.
La psicóloga Cybele Sisternas Di Pietro, de 55 años, se casó dos veces y está separada hace cuatro años. Cybele toma clases de danza, hace musculación todos los días, recibe masaje modelador e dice haberse hecho una cirugía en la cara. “Las personas me ven más joven de lo que soy”, dice. “Termino atrayendo hombres más jóvenes”.
Familia
La nueva fase de los 50 años se ganó un apodo. Es la segunda adolescencia. La falta de reglas establecidas de conducta para cincuentones los lleva a entregarse a una reinvención, como la sucedida en la transición de la pubertad a la vida adulta. “El mayor impacto es en las mujeres”, dice la escritora estadounidense Suzanne Braun Levine, autora de La Reinvención a los 50 y How we love now (Como amamos ahora). “A los 50, ellas no sienten la presión de corresponder a tantas expectativas de la sociedad, como criar hijos pequeños y trabajar al mismo tiempo, o tener el cuerpo perfecto y sexy”. Ellas reajustan su lugar en el mundo de acuerdo con lo que es importante para ellas (y no solo para el marido o los hijos), adaptan sus expectativas de vida a la realidad y se sienten más responsables de la propia felicidad.
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La segunda adolescencia femenina también intriga a los médicos. La estadounidense Louann Brizendine, especializada en neurobiología, aborda en el libro O cérebro feminino a influência dos hormonios na vida das mulheres (El cerebro femenino a influencia de las hormonas en la vida de las mujeres). Para ella, los cambios hormonales de la menopausia reducen los niveles de placer al cuidar de los otros por medio de tareas cotidianas, como cocinar o lavar ropa. Eso lleva a muchas madres menopáusicas a sorprender a sus hijos con un grito de “limpie su propio desorden”.
En otros casos, la estructura familiar es modificada de forma diferente: con la llegada de bebés. Según datos del Registro Nacional de Adopción, 47% de los que quieren adoptar un niño o adolescente en Brasil tiene entre 41 y 50 años. La artista plástica Gilsia Dolfini Gonçalves, de 49 años, y su marido, Ricardo Gonçalves, militar, de 53, formaban parte de esa estadística hasta hace dos años atrás, cuando lograron adoptar dos hermanos, de 8 y 11 años. El matrimonio ya tenía dos hijos adultos, de 23 y 19 años. “Los niños me hacen tener más energía, me siento hasta más joven”, dice Gilsia.
La relación entre los abuelos de 50 con sus nietos también cambió, “Muchos no quieren quedarse en casa cuidando a los nietos o no pueden hacerlo porque todavía trabajan”, dice Karen Marcelja, doctora en gerontología egresada de la PUC-SP. “Las personas prefieren ver a los nietos el fin de semana, cuando tienen tiempo”.
Trabajo y dinero
Las personas de 50 años quieren –y necesitan– mantenerse ocupadas y remuneradas. Con 30 años más de vida por delante, con disposición para vivirla (y gastar dinero en ello), dejar de trabajar no es una opción, para muchos, esa es todavía una fase de alimentar reservas. Es natural que el gasto en salud aumente al pasar de los años. ellos pueden jubilarse a los 55 o a los 60 pero eso no tiene que ver con dejar de ser productivos.
Hubo un tiempo que el desempleo rondaba a quien rondaba los 50. Ese escenario ya cambió. El grupo de los 50 fue el único en el que el índice de empleo aumentó significativamente, de acuerdo con la última encuesta del IBGE: de 16,7%, en 2003, a 22% en 2011. Eso corresponde a 22,5 millones de personas. En otras franjas etarias, se mantuvo estable o disminuyó. Ese es también el grupo que menos sufre con el desempleo. El ranking más reciente del IBGE la muestra como la franja de edad con menor desocupación. Solo 2,1% de los trabajadores de esa edad están sin trabajo, en comparación a los 4,4% entre los que tienen de 25 a 29 años.
¿Qué está por detrás de ello? “Entendieron que esas personas están en el auge de su vida en términos de competencias técnicas, actitudes e inteligencia emocional”, dice Betty Dabkiewicz, consultora de Sinergia Consultoría. La experiencia profesional y la madurez de los profesionales de 50 años son especialmente valorizadas para los cargos de confianza. Es la edad de los líderes. Entre los presidente de los 50 países con mayor PIB, 88% tiene 50 o más. En Brasil, el 80% de los presidentes de las 50 mayores empresas tiene mínimamente 50 años.
Hay carreras en los que los cincuentones son vistos aún con prejuicio. Es el caso de tecnología. “Algunos jóvenes de esa área se niegan a aceptar el sénior”, dice Leyla Nascimento, presidente de la Asociación Brasileña de Recursos Humanos de Rio de Janeiro. “Los cambios en esa área son mucho más rápidos. Los jóvenes se sienten más aptos”. En el área de ingeniería, en contrapartida, el profesional experimentado de 50 es valorizado y codiciado. “Hay escasez semejante de mano de obra calificada, que las empresas están llamando a sus jubilados para volver a trabajar como tercerizados o empleados”, dice.
Tener autonomía o equilibrio entre trabajo y vida personal es una de las cuestiones más valorizadas por los cincuentones. En busca de libertad, muchos se arriesgan a emprender después de los 50. De acuerdo con la investigación Global Entrepreneurship Monitor (GEM), producida por el Instituto Brasileño de Calidad e Investigación (IBQP), la tasa de emprendedores entre 55 y 64 años creció 5,5% en 2011. El administrador de empresas Dilson Santos, de 49 años, es uno de ellos. Él vivió una rutina frenética de trabajo de los 25 a los 46. Era director general de una multinacional y pasaba mitad del año viajando. “Me perdí los cumpleaños de mis hijos. No tenía tiempo para nada y siempre estaba cansado”, dice. La rutina estresante llevó al matrimonio aguas abajo. “Decidí cambiar mi estilo de vida y abrí una consultora”. Hoy, Dilson logra participar de la vida de sus hijos y se casó por segunda vez. La salud y la recreación se volvieron prioridad. Va al gimnasio tres veces por semana y se toma vacaciones tres veces al año. “Mi vida está mucho mejor ahora que a los 30. Se darle valor a las pequeñas cosas”.
Cultura y consumo
En 2006, la agencia de publicidad Talent bautizó un estudio sobre los cincuentones con el nombre de “la edad del poder”. Quien está en esa franja etaria tiene enorme potencial de consumo. “ Ese cambio de actitud de los más grandes ya sucedía en Europa y en USA hace algún tiempo y ahora la podemos ver en Brasil”, afirma Paulo Stephan, director general de prensa de la agencia. En el pasado, cuando el brasileño llegaba a los 50, entendía que la vida estaba llegando a su fin y comenzaba a prepararse para ello. “Aún con el crecimiento de la expectativa de vida, esa actitud psicológica tardó en cambiar”, dice Marcos Bedendo, profesor de marketing de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM). “El marketing también pensaba así y creía que quien tuviera más de 50 años no quería invertir más en su casa, en un viaje, en un auto nuevo o en la propia apariencia”.
Hoy la situación es diferente. “Ellos no se preocupan más con criar los hijos y ya tienen una infraestructura construida, con casa propia, auto y dinero para gastar en entretenimiento, diversión y recreación”, afirma Marcos. Las empresas dan atención especial a identificar el perfil de ese consumidor. Se estima que solo en USA, los nacidos entre 1946 y 1964 gastan US$2.000 millones anuales. Están entre los mayores compradores de artículos de alta calidad. Son el grupo que consume turismo y disfruta la gastronomía. Un tercio cena afuera por lo menos una vez mes. De acuerdo con datos de Embratur, viajan más que las personas de otras edades y en cualquier época del año.
Los hábitos culturales de los cincuentones no tienen más que ver con la edad. A quien le gustaba el heavy metal a los 30 continúa yendo a los recitales a los 50. Ellos se mezclan fácilmente con personas de diferentes edades. Pero tampoco quieren ser estereotipados como muchachones, afirma Yara Rocha, gerente de planificación de Talent. “Quieren que la madurez que construyeron a lo largo del tiempo se les atribuya y no sea renegada”, afirma.
En la moda, ese cambio ocurrió de forma rápida. Hace tres décadas, era común la segmentación de estilos por edad. Eso prácticamente no existe más. A los hombres les gusta usar remeras y zapatillas, aún después de los 70 u 80. “La ropa era delimitadora. Restringían a las mujeres menos jóvenes a un guardarropa sobrio y austero”, afirma Maria Eduarda Di Pietro Quero, de la marca demenina Folic. “Hoy tenemos piezas ecotadas y coloridas para mujeres de todas las edades. Lo importante es como se sienten dentro de ellas”.