A primera vista, parece como si el tiempo no pasó por allí. El piso de tierra, niños corriendo desnuditos, mujeres en cuclillas preparando el beiju. Entonces se mira con un poco de atención y se ven algunas antenas parabólicas, placas solares, de vez en cuando una motocicleta circulando. El contraste entre lo antiguo y lo moderno hace pensar que el Xingu encarna literalmente la "aldea global" que Marshall McLuhan predijo en la década de 1960, justo cuando la reserva estaba siendo creada.
En la aldea Yawalapiti, una de las 16 etnias que habitan en el parque, el último fin de semana sucedió el kuarup (ceremonia fúnebre) en honor del antropólogo, escritor y político Darcy Ribeiro, quien habría cumplido 90 años en 2012. En las ocas, tienen energía electrica y televisión, pero no tienen teléfono ni señal para la telefonía celular. Con 300 habitantes, el pueblo es abastecido por generadores eléctricos, pero un sistema de energía solar está siendo iniciado con la ayuda de la Fundación Darcy Ribeiro. Las primeras instalaciones están en fase de prueba y los residentes están siendo capacitados para mantener el equipo. Si esto tienen éxito, la idea será replicada en otras aldeas del Xingu.
Aunque los niños de la aldea estén desnudos como siempre, durante la fiesta algunos de los hombres adultos prefieren usar ropa interior debajo de la (poca) ropa. Las indias jóvenes ya no tienen tantos hijos como sus madres, con 8, 9 vástagos. Muchas niñas se convierten en madres a temprana edad, pero tienen 1 solo hijo. Cuentan que ellas usan píldoras anticonceptivas. En lugar de andar desnudas, prefieren usar vestidos con elástico strapless. Todos usan el mismo estilo de indumentaria, práctica en el momento de amamantar.
En el centro cultural Yawalapiti, donde es posible acceder a una conexión a Internet, los aborígenes conversan en Facebook con personas de todo el país. Como en cualquier parte, hay un cierto fetiche entre los jóvenes por los equipos electrónicos. Incluso sin señal para hacer llamadas, los teléfonos celulares se utilizan para tomar fotos. En Kuarup, Munuri, vestido para la fiesta, no deja su tablet. "Siempre me han gustado los aparatos, pero de buena calidad. No me gusta nada de mala calidad. Saco fotos, filmo, escribo textos. Hago todo aquí en mi tablet", dice Munuri, quien transmite lo que ya aprendió a los niños de la aldea.
Por primera vez un kuarup fue documentado plenamente por el IPHAN (Instituto de Patrimonio Nacional), desde el inicio de la preparación, hace 10 meses. Desde la recolección de pequis para la bebida fermentada que se distribuye en la ceremonia, hasta los cientos de kilos de harina que se acumulan durante el año para el beiju que se consumirá en el kuarup, todo fue filmado por un equipo con el apoyo de Collor, el indio camarógrafo -él recibió el nombre en honor al ex Presidente. Nacido hace 22 años, cuando el futuro mandatario "destituido" por corrupción (Fernando Collor de Melo) acababa de asumir-.
Además de filmar, Collor también baila y lucha Huka-Huka, la batalla que en la mañana del domingo 19/08 llevará a cerca de 1.000 guerreros de distintas tribus Xingu al centro de la aldea. Dice ser autodidacta: aprendió a filmar observando. En cuanto a la cámara, la obtuvo de "un francés". Graba todas las celebraciones más importantes entre los Yawalapiti y guarda todo en su notebook. Le pregunto a dónde le gustaría trabajar. "Me gustaría quedarme aquí, registrando nuestra cultura. Nunca pensé en irme", dice Collor. La misma frase es repetida por otros jóvenes indios. Quieren salir sólo para estudiar y volver a la aldea.
En la tarde del sábado, Collor está sentado detrás del lugar donde fueron colocados los 3 troncos representando las almas de los homenajeados del kuarup –además de Darcy, 2 mujeres indias-.
"Hasta en la muerte, Darcy está rodeado de mujeres", bromea alguien. Todos recibieron adornos y están pintados con tinte de jenipapo y urucum para la fiesta. Los guerreros que van a luchar el Huka-Huka derramaron sangre: tienen los brazos raspados por una herramienta rudimentaria, el raspador, hecha con dientes de peixe-cachorra (pez perro), para ganar valor.
Las mujeres son más tímidas y no hablan bien portugués, sino una mezcla de dialectos, igual que la mayoría de los indios del Xingu.
Entre los Yawalapiti sólo 12 personas hablan la lengua original de la etnia. Hay un proyecto para revivir la lengua al que la ministra de Cultura, presente en el Kuarup, se compromete a concretar. Ana de Hollanda, sin embargo, causar desconcierto general, al negarse a recibir el documento elaborado por los indígenas en protesta por la usina de Belo Monte y el decreto 303 de AGU (Fiscalía General) sobre el uso de las tierras indígenas.
El cacique Aritana, jefe de los Yawalapiti y considerado el mayor líder del Xingu, protestó en ese momento, pero, pacificador, él prefirió no criticar públicamente a la ministra.
Mientras se entonaban cánticos, los familiares de los muertos lloraron alrededor de los troncos adornados, durante toda la noche. La familia de Darcy Ribeiro, que no tuvo hijos, asistió en pleno: 46 personas, entre sobrinos y sobrinos nietos del antropólogo, provenientes en su mayoría del lugar de nacimiento del antropólogo, Montes Claros (Minas Gerais), se turnaban cada 40 minutos en torno a su "alma".
Paulo Ribeiro, sobrino de Darcy, recordó que su tío, junto a los hermanos Villas-Boas, fue uno de los creadores del parque indígena. "Darcy y el antropólogo Eduardo Galvão hicieron toda el estudio del área", explicó Paulo.
Observando la ceremonia bajo el increíble manto de estrellas, el indio Kamalurré Mehinaku encantaba a los blancos con leyendas sobre Kuarup. "Estos troncos son peligrosos. No se los puede mirar mucho. Si se los mira y se ve gente en ellos, pasando tres días, quien vio muere. El padre de Aritana vio y murió. Hubo otros que escuchó respirar al tronco, lloró a sus pies, pero fue en vano. Dos días más tarde murió. Es por eso que el chamán sopla el humo del cigarrillo en el tronco, para calmar el espíritu".
En la tarde del domingo, los troncos-almas fueron llevados al río Xingu para la última parte de kuarup. Esto significa que el luto terminó y a partir de ese momento todos pueden sonreír de nuevo. Las fotos ya están en Facebook.