En teoría, la sensación hace que te sientas lleno antes de que tu estómago lo esté, por lo que acabas comiendo menos. El fenómeno, según sus creadores, se parece al que experimentas cuando te pasas todo el día en la cocina oliendo a comida: acabas teniendo menos hambre aunque no comas nada.
La web Diet in Review probó el invento en seis adultos, y todos compararon la sensación con la de fumar. Curiosamente, los mayores de 40 años no adivinaron el sabor que el Vaportrim trataba de imitar y se quejaron de su gusto químico, mientras que los de ventitantos sí lo identificaron y lo calificaron de "falso pero dulce" en tono positivo.
A diferencia de otros productos dietéticos, Vaportrim no contiene drogas, estimulantes o diuréticos. Cada inhalador cuesta 10 dólares (como 40 pesos). El abanico de sabores disponibles es: frapé de caramelo, muffin de arándanos, rollitos de canela, pancakes con sirope de arce. Sólo con ver la lista, me voy corriendo al bar de la esquina a comerme un rogel.