"Hay una cábala del Bailando que no la conté todavía. Es muy graciosa y muy bizarra. Yo soy muy cabulero y en la corte hay un chico que se llama Guille, que es un chico que está contratado por la producción para que te acomode el auto en el estacionamiento", detalló el conductor.
Y siguió: "Antes de bajar del auto, yo siempre me pongo perfume. Y un día me estaba poniendo perfume cuando llega Guille y me dice ‘che, tengo que ver a una chica acá a la vuelta, ¿no me tirás un poco?’. Va a matar por contar esto", continuó diciendo Occhiato.
"Yo tenía dos perfumes, uno que usaba antes que quedó en el auto y el que estaba usando en ese momento. Le respondo que sí pero le doy el otro porque es más fuerte. Lo llené de perfume y al otro día me dice ‘¡tremendo!’ y le digo ‘pará que te tiro de vuelta’. Y ese día me fui muy bien en el certamen".
Finalmente, Nicolás Occhiato contó cómo fue el desenlace de la historia: "Y a partir de ahí cada vez que venía Guille le ponía perfume. Yo no me bajaba del auto hasta que no venía él y le ponía perfume. Con las cábalas soy tremendo. Y el último día se lo regalé", sentenció.