Dafne es una bella joven desesperada por conseguir marido. Pertenece a la familia Bridgerton, una de las más prestigiosas dentro de la aristocracia británica. Es dulce e inocente. Como todas las jóvenes de su época retratadas en la serie, carece por completo de conocimientos sobre el sexo, la sexualidad y la reproducción.
En la serie, Dafne y Simon protagonizan una verdadera historia de amor, ya que juntos conforman un complot. Simon está harto de que lo presionen para casarse -él, quien tiene decidido que nunca tendrá hijos- y Dafne está triste porque, a pesar de ser supuestamente la soltera más codiciada, no se le acerca nadie. El complot consiste de lo siguiente: Simon pretenderá ser su festejante por un tiempo. Esto le permite a él liberarse de las presiones por casarse, y la ayuda a ella a volverse objeto de deseo de otros hombres. El complot funciona demasiado bien, precisamente porque funciona mal: se enamoran.
Van creciendo la confianza y la intimidad entre Dafne y Simon, y los une un secreto. Esto los separa del mundo y a la vez genera un espacio en el que puede nacer el erotismo entre ellos, liberados de las pesadas cadenas impuestas por los protocolos de cortejo de la época. ¿Cómo escapar a las máscaras que impone una época? Con otra máscara. Simon y Dafne juegan a ser novios. El matrimonio que termina consumándose entre ellos no deja de ser una prolongación de ese juego. ¿Eso lo hace un amor menos verdadero? Por el contrario: el amor también es un juego máscaras.