Y el Hilton, durante los Martín Fierro, es casi como Las Vegas, con suites ocupadas por figuras, celebraciones privadas hasta las cinco de la mañana y una fauna mediática repleta de conductores, panelistas, actores y gente colada que aparece de la nada. Por eso, cuando surgió el nombre de Fede Bal, el rumor escaló en minutos.
Hasta el momento no aparecieron imágenes que confirmen lo ocurrido dentro de las habitaciones, como es lo lógico tratándose de espacios privados, pero los testimonios y comentarios alcanzaron para instalar el tema como el gran chimento post ceremonia.
Ni APTRA ni los premios: la pelea era por la habitación vip que quería Wanda
Como si la historia del supuesto encuentro romántico no fuera suficiente para alimentar programas durante una semana entera, en paralelo apareció otra situación que terminó agregándole todavía más picante a la noche: la disputa por una de las suites más exclusivas del Hotel Hilton, que involucró nada menos que a Wanda Nara y nuevamente a Federico Bal.
La información fue revelada en Intrusos, donde explicaron cómo funciona la logística secreta de los Martín Fierro, que al público se le suele escapar. Muchos famosos no solamente van a la gala, sino que además reservan habitaciones dentro del mismo hotel para cambiarse, descansar, producirse o directamente seguir la fiesta después de la ceremonia.
Algunas reservas son cubiertas por canales o productoras, aunque muchas figuras pagan de su bolsillo suites de lujo para tener privacidad y comodidad durante una noche que suele extenderse hasta la madrugada.
Según contó el panelista Camilo García, Wanda Nara habría querido quedarse con una suite presidencial que ya estaba reservada previamente por Federico Bal, valuada en alrededor de US$1.500 por noche, con dos camas y más de 100 metros cuadrados.
"Hay un lío con una habitación que quería Wanda Nara que la reservó Federico Bal", explicaron en el programa, mientras describían el revuelo interno que se generó antes de que comenzara la gala. El dato no tardó en mezclarse con el premio que recibió Wanda como mejor conducción femenina, una decisión muy polarizante entre varias figuras presentes.
Según relató el movilero de La Mañana de Moria, después de la entrega muchos asistentes repetían frases como “Era de Moria, era de Moria”, dejando en evidencia que el resultado no cayó bien en algunos sectores del ambiente artístico. Ahí el Hilton pasó de ser un hotel de lujo a convertirse directamente en un capítulo perdido de Gran Hermano Famous Edition, donde todos murmuran, todos operan y nadie se hace cargo de nada.
Mientras tanto, Federico Bal intentó despegarse de toda la polémica con una respuesta bastante relajada y muy en su estilo. “Amigo estoy regando las plantas de mi casa”, respondió cuando le preguntaron por el conflicto de la habitación, minimizando una situación que igual ya estaba instalada en todos lados.
Lo cierto es que, otra vez, los Martín Fierro terminaron demostrando algo que ya parece una tradición nacional: las estatuillas duran una noche, pero el conventillo posterior puede sobrevivir semanas enteras. Y en un espectáculo argentino cada vez más necesitado de escándalo para mantenerse vivo, eso vale casi más que cualquier premio.
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