Embed - Sofia Caram en Instagram: ""Va a estar bien. Pero a genchi sufre", me respondió la mamá que abrazaba a su bebé en la camita de al lado. "Estas playas están llenas de virus", nos había dicho la médica en la primera entrada al hospital de niños de Florianopolis. Un día y dos noches de vómitos sin parar y una segunda entrada a la clínica. La primera habia sido con Papá y hubo que sostenerlo entre cuatro para darle la inyección. Esta vez conmigo. Suero y medicación. Dos cánulas, una en cada manito. "No me mientan!! Me va a doler!! Voy a llamar a la policia", les gritaba Juan a las enfermeras. Yo lo cubrí con mi cuerpo mientras él lloraba y gritaba desesperado. Él no me veía, pero claro, yo también lloraba. En qué momento la felicidad de las vacaciones tan esperadas y planificadas con tanto sacrificio se había transformado en esta pesadilla... Cómo es posible que el mar esté contaminado de esta manera... ¿Mamá, por qué entramos a esta sala terrorífica? La luz estaba apagada. Nenes y bebés llorando y gritando casi sin parar... seis camitas, todas ocupadas y se iban sumando. Manitos con sueros, ojos vidriosos, mamás entrando a sus hijitos a upa y acostándolos en sus lugares. Por suerte la luz se prendió. Todas mujeres. Un solo papá por un rato, que entró al relevo para que mamá fuera al baño. Todas mujeres. También las médicas, las enfermeras, las empleadas de recepción, de limpieza. Solo un varón que, creo, era camillero. Todas mujeres. El bebito de la cama de al lado de Juan no paraba de llorar. Estaba tan asustado que veía a una médica de lejos y gritaba. Su mamá logró dormirlo en brazos. En ese momento le trajeron un café y algo para comer. Le ofrecí ayuda. Corté el pan, le unté la manteca, le puse azúcar al café y mi silla se transformó en su mesita. Cuando llegamos a la guardia Juan vomitó por vez número mil en el piso de la entrada. Lo sostuve de atrás y lloré por todo lo que no había llorado estos dos días. Otra mamá se acercó y me dio pañuelitos. La recepcionista salió de su lugar, dio la vuelta y me trajo agua. Logré reponerme antes que Juan terminara de incorporarse. "Basta Sofia. Míralo con firmeza y transmitirle seguridad. El que está (sigue en comentarios) "