La dama en el agua culminó ese camino de desafección al renunciar al otro elemento acuñado en la película de fantasmas de Willis, y que (este sí) se había mantenido en los filmes sucesivos: El famoso giro final de sus guiones. La subestimada película de ninfas acuáticas de Shyamalan lo vivió todo, desde el fracaso de crítica hasta el repudio del público.
Llaman a la puerta: El acercamiento de Shyamalan con el público
Incapaz de reverdecer los laureles del terror, comenzó la travesía de un autor aparentemente desnortado por los defenestrados blockbusters de The last airbender, que parecían estar destinados a sepultar su carrera de leyenda instantánea.
Sin embargo, había una luz al final del túnel, y con La visita aprendió, por lo menos, dos lecciones. En primer lugar, que si quería seguir jugándosela con propuestas poco convencionales, lo más sabio era reducir su escala (y coste), asegurándose así la rentabilidad de cada nuevo film. En segundo, que si el público esperaba de él películas de terror y suspenso, ¿Quién era él para llevarles la contraria?
Llaman a la puerta se asienta confortablemente en esta última etapa de su cine: Películas de suspenso, con planteamientos de gran fuerza conceptual desarrollados en un entorno pequeño y manejable. Escenarios muy claramente acotados (un lago, una cabaña) con pocos personajes.
llaman a la puerta.png
Sí, los protagonistas de esta película del director de Sexto Sentido son una familia homoparental, pero no es un gesto para la aceptación progre, sino que resulta vertebral para la trama de la historia
De ahí reside la fuerza, del muy olvidado arte de hacer un guión interesante que cimente y estructure una historia pequeña pero espectacular a la vez. Porque es difícil embotellar el apocalipsis con una cabaña en el medio del bosque, aunque también resulta inesperado pero refrescante poner el ojo sobre los individuos que conforman las historias, en lugar de abrir el plano para forzar una grandiosidad superflua.
Como la pequeña Wen observa a sus saltamontes, Shyamalan pega su cámara-lupa a los personajes, poniendo en ellos el foco de su reflexión. Mantiene su buen trazo a la hora de narrar con fluidez, con tensión, construyendo poco a poco un artefacto narrativo implacable, apoyado en una cuenta atrás demoledora y sangrienta.
Llaman a la puerta: La fe de los saltamontes
En todos sus aspectos formales, pues, la película funciona admirablemente. Es, sin embargo, su moraleja (porque todas las películas de Shyamalan son, en mayor o menor medida, fábulas) lo que resulta cuestionable.
El cine de Shyamalan siempre giró en torno de un puñado de temas muy concretos, como la incomunicación, la familia o la fe. Llaman a la puerta es, en ese sentido, una película absolutamente en sintonía con la filmografía de su autor, a pesar de estar adaptada desde una novela previa.
saltamontes llaman a la puerta.jpg
La joven Wen engloba el concepto central de esta película mientras caza saltamontes, averíguenlo al ver esta historia en el cine
De hecho, es esta coherencia temática la que explica las radicales divergencias entre el final de La cabaña del fin del mundo, de Paul Tremblay, y su adaptación a la pantalla. Igual que sucedía en Fragmentado o El bosque, una de las cuestiones centrales del relato es la creencia en algo sobrenatural e intangible.
El centro de gravedad de la película radica justo en ese acto de fe, en el momento antes de dejarse caer al vacío desde la boca del león. Porque aceptar el apocalipsis, y (más aún) aceptar que éste puede evitarse con un sacrificio humano, es admitir la existencia de una entidad superior que juzga, que dicta sentencia, que juega con sus criaturas como un niño con un tarro lleno de saltamontes.
Más noticias de Urgente24
SuperPASO en el FDT: Scioli vs. Massa, pero otros se suman
Medicamentos: Cómo los laboratorios sortean el acuerdo
Sergio Massa juega en Entre Ríos ante la 'amenaza Frigerio'
Insólito: En Catamarca, un municipio hace mudanzas "gratis"