En ese sentido destacó que “al comienzo de la escalada de la crisis de Ucrania” presentó varias propuestas básicas, como la iniciativa de paz que tejió el año pasado junto con Brasil, con el objetivo de “crear una atmósfera positiva y acumular condiciones para promover la solución política”.
Indirectamente remarcó que el giro de Trump hacia Putin demuestra que la postura de Beijing era la correcta desde el principio.
Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, el gigante asiático ha mantenido una postura ambigua sobre el conflicto, desde la cual ha pedido respeto para “la integridad territorial de todos los países". Sin embargo, Occidente ha acusado a China de apoyar la campaña militar rusa, algo que siempre ha negado, y de abastecer a Putin de componentes clave que necesita para producir armamento.
Durante estos tres últimos años Xi ha fortalecido su relación con Rusia, país del que ha estado importando petróleo y gas a menor coste.
En la conversación telefónica, Xi aseguró que los vínculos entre China y Rusia tienen una “ fuerza motriz interna" y un “valor estratégico único”, y que ambos países son “dos buenos vecinos” y “verdaderos amigos” que se apoyan mutuamente en búsqueda de un “desarrollo común”.
Por su parte, Putin afirmó que China se compromete a “eliminar las causas fundamentales del conflicto” entre Rusa y Ucrania para “lograr una solución de paz sostenible y duradera”.
Putin y Xi Jinping destacaron especialmente que el vínculo entre Rusia y China en política exterior es el factor estabilizador más importante en los asuntos mundiales y no está sujeto a influencias externas, según Ria Novosti.
China, USA y Rusia
Varias veces Trump ha expresado su admiración por Xi Jinping casi con la misma frecuencia con la que ha adulado a Putin. Algunos dicen que Trump dará un giro hacia el conflicto de Taiwán tan radical como el efectuado hacia Ucrania.
En Washington ya circulan rumores de que Estados Unidos amenazará con imponer aranceles a Taiwán a menos que acepte vender una parte importante de TSMC, la empresa líder mundial en semiconductores, a un comprador estadounidense. Si Estados Unidos puede reducir su dependencia de los semiconductores taiwaneses, entonces tendría la vía libre para abandonar a Taiwán. (Esto es lo que ha sostenido China desde hace años).
Otros analistas sostienen que el acercamiento de Trump hacia Putin forma parte de una astuta maniobra estadounidense para aislar a China.
Dos semanas atrás, el presidente de Estados Unidos apoyó el reingreso de Rusia en el G7, grupo del que fue expulsada en marzo de 2014, durante la presidencia de Barack Obama, por la anexión de Moscú del territorio ucraniano de Crimea.
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¿A qué juega Donald Trump?
Los observadores se muestran escépticos ante la posibilidad de que Washington pueda romper la relación entre Rusia y China, dada su profunda alineación contra el orden liderado por Estados Unidos y la arraigada dependencia económica de Moscú respecto a Beijing.
Algunos ya hablan del revival disuasivo de urdido por el presidente Richard Nixon y su asesor, Henry Kissinger, que aprovecharon la división entre los vecinos del Gobierno comunista para establecer relaciones con Beijing e inclinar la balanza de poder de la Guerra Fría a favor de Estados Unidos.
El secretario de Defensa de USA Pete Hegseth, señaló recientemente a su homólogos europeos que Estados Unidos no puede centrarse principalmente en la seguridad de su continente cuando debe priorizar “disuadir la guerra con China”.
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