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Trump no abandona la vía judicial: ¿Tiene alguna chance de dar vuelta el resultado de la elección?

¿Tiene gollete la vía judicial tomada por el presidente de USA para intentar dar vuelta el resultado de la elección presidencial que ganó Joe Biden? ¿Es posible que tenga éxito? Analistas lo ven altamente improbable pero es importante prestar atención a las movidas que está haciendo para que, en el caso remoto de que lo consiga, no nos tome por sorpresa.

Es algo inédito en la historia moderna de USA: el presidente Donald Trump perdió las elecciones pero se niega a conceder la victoria al presidente electo, Joe Biden.

Pasan los días y no solo no dio marcha atrás en las demandas ya presentadas en varios estados, ayer se sumó una nueva en Michigan, en un intento de evitar la certificación de los resultados en el estado, que dan la victoria a Biden por más de 146.000 votos.

La demanda pide a un juez federal que evite al estado certificar “votos fraudulentos”, aquellos que han sido recibidos tras el día de las elecciones, el pasado 3/11, así como los que han sido procesados “cuando no estaban presentes los observadores”.

Es el 3° recurso que la campaña presenta en dicho estado con el mismo objetivo. Las 2 anteriores ya han sido rechazadas. ¿Cuál es la estrategia de Trump? En primer lugar, conseguir que la postura mayoritaria dentro del Partido Republicano sea que la elección le fue "robada".

"Si los votantes republicanos le creen y demandan a sus representantes tomar acción al respecto, será más difícil para los legisladores estatales explicar por qué no están haciendo nada al respecto", explica el portal Vox.

El presidente está determinado a perseguir la vía judicial hasta las últimas consecuencias, asegura que le han robado la elección pero aún no ha presentado prueba alguna de fraude a gran escala. Pero quizás no sea necesario. Un par de irregularidades aquí y allá no modificarán el resultado electoral y él lo sabe. Entonces, ¿a qué está jugando? ¿Cuál es la estrategia de Trump con esta ofensiva?

Una posibilidad es que el presidente ya tenga asumido en su fuero interno que perdió y no hay marcha atrás, y se trate de un mero montaje para victimizarse ante la opinión pública y quedar "bien parado" ante sus votantes, como que dio batalla pero "le robaron la elección", pensando ya en una candidatura 2024.

Otra opción es que Trump realmente no asuma todavía que perdió y esté comprando tiempo. En el caso de que hubiese habido un fraude, investigarlo -encontrar evidencia concreta de ello- tomaría tiempo. Según esta hipótesis, Trump estaría buscando -con todas estas demandas y recuento de votos- comprar tiempo. Recordemos que los estados tienen hasta el 8/12 para certificar quién ganó las elecciones.

El 14/12 es la reunión del Colegio Electoral donde los delegados de cada estado votan al próximo presidente.

Es importante destacar que los resultados electorales no son oficiales hasta que los delegados emiten sus votos en esa fecha.

Hasta el momento, el título de presidente electo a Biden se lo han dado las proyecciones de los medios en base a los resultados de la votación en cada estado.

"Esos totales no son oficiales, sin embargo, hasta que los estados los certifican. La Constitución prescribe que esos resultados oficiales serán utilizados para asignar a los electores que elegirán al presidente", explica Axios.

El 5/1 se anuncia formalmente el resultado de la elección y el 20/1 es la inauguración presidencial.

"Mientras la debilidad de los casos legales del presidente Trump para dar vuelta la victoria de Biden se vuelve clara, los republicanos están hablando cada vez más sobre el Colegio Electoral -indicando una manera extrema y de último recurso para que Trump permanezca en el poder", publicó el portal Axios.

Es un escenario improbable pero funcionaría así: Trump y su equipo podrían intentar bloquear a los secretarios de Estado de los estados disputados certificar los resultados. Esto permitiría a las legislaturas en esos estados intentar nombrar nuevos electores que favorezcan a Trump sobre Biden.

¿Cómo? Si alguna de las demandas presentadas por Trump tiene éxito en frenar la certificación de resultados en un estado, los legisladores podrían entrar en el juego y elegir electores pro-Trump, explica Axios.

Según un abogado que habló con Axios, el equipo de Trump está intentando ensuciar el proceso lo suficiente -en especial en relación al conteo de los votos por correo que entraron después del 3/11- como para argumentar que es imposible saber con exactitud cuáles fueron los verdaderos resultados. El próximo paso sería conseguir que juzgados federales o estatales prohíban a los secretarios de Estado certificar los resultados. Un intento de enviar al Colegio Electoral otro grupo de electores terminaría en la Corte Suprema.

Entre los estados oscilantes clave, Arizona y Georgia tienen gobernadores republicanos y legislaturas republicanas. Michigan, Pensilvania y Wisconsin tienen gobernadores demócratas y legislaturas republicanas.

"El presidente Trump se niega a conceder la elección. La mayoría de los senadores republicanos, incluido el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, todavía no reconocen que el presidente electo Joe Biden ganó", publica el portal Vox. "Y el martes, el secretario de Estado Mike Pompeo dijo que habrá una 'transición suave hacia una segunda administración de Trump'" (aunque lo habría dicho en chiste).

"2 cosas pasarán en las próximas 5 semanas que normalmente serían formalidades, pero en una elección disputada serán cruciales. Primero, los estados certificarán los resultados de la elección -el 8/12 es la fecha límite según las leyes federales, pero la mayoría de los estados tienen fechas anteriores. Segundo, una vez que los resultados estén certificados, el Colegio Electoral votará para elegir el próximo presidente, el 14/12."

Ambos procesos están en marcha para que Biden sea el próximo presidente, explica Vox, y nada parece -por el momento- que pueda cambiar eso.

"Eso podría cambiar, sin embargo. El escenario peligroso sería una combinación de intentos por parte de oficiales estatales republicanos, legisladores republicanos y jueces nombrados por los republicanos para impedir la certificación de resultados en los estados clave que ganó Biden, o de reemplazar a los electores de Biden por electores de Trump -probablemente citando aseveraciones de que los resultados electorales estuvieron plagados de algún tipo de fraude", explica Vox.

"Pero hasta este punto, las demandas de Trump han tenido poco éxito. Los oficiales estatales republicanos involucrados en el conteo de votos han insistido en que no han encontrado que haya habido fraude y no hay planes sólidos entre los legisladores estatales republicanos para cambiar el resultado."

Vox dice que hay que estar atentos a si alguno de estos elementos cambia en las próximas semanas para saber si existe posibilidad alguna de que Trump logre dar vuelta el resultado de la elección.

Según el comentarista político estadounidense Tim Pool, mientras Trump intenta distraer a la gente gritando "fraude", su verdadera estrategia es apelar a la Decimocuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos alegando que los votos no fueron tratados de manera igualitaria.

Para Pool, la estrategia de Trump no es demostrar que ha habido fraude, sino conseguir que se anulen los votos que llegaron después de la elección por ser impropios.

Por ejemplo en Pensilvania, el abogado de Trump, Rudy Giuliani, dice que una Corte ordenó que dejaran a los observadores republicanos estar presentes dentro de los 2 metros de distancia y eso fue negado, por lo tanto es una violación de la orden judicial y pide que esos votos sean anulados. Es probable que la Corte diga que no, pero no es imposible que diga que sí. 

"Un escenario en el que Trump podría dar vuelta el resultado electoral es si las legislaturas republicanas en múltiples estados se rebelan contra los gobernadores y desafían las leyes de sus estados para nombrar electores de Trump en lugar de los de Biden, y que los jueces conservadores de la Corte Suprema den la razón a los legisladores. Es un escenario improbable. Biden parece tener asegurada la ventaja en demasiados estados como para que esto funcione. Pero es difícil declarar de manera lisa y llana que no ocurrirá. El partidismo es una cosa poderosa, y Trump está intentando hacer que 'la elección fue robada' sea la posición republicana estándar. Si los votantes republicanos le creen, y demandan a sus representantes que tomen acción, será más difícil para los legisladores estatales explicar por qué no están haciendo nada al respecto", explica el portal Vox.

Analistas ven muy improbable el escenario en el que las legislaturas estatales con mayorías republicanas cambien los delegados del Colegio Electoral.

Una última vía a mencionar que tiene Trump para lograr la reelección es si la mayoría republicana de la Corte Suprema (6 de los 9 jueces fueron nombrados por presidentes republicanos; la última hace 2 semanas por el propio Trump) termina aceptando que hubo fraude y ordena anular votos por correo o hasta repetir elecciones en algunos estados. Para eso, Trump debería empecinarse en ir a fondo y apelar las veces que sea necesario hasta que el caso llegue a la Corte.

En cualquier caso, todas las imputaciones y litigios deberían estar resueltos antes del 12/12, había explicado en un zoom el especialista en política exterior Sebastián Maril antes de las elecciones.

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