Trump señaló que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha aceptado colaborar para "detener la ola de migración a través de México y hacia nuestra frontera sur", y dijo que esas medidas "reducirán grandemente, o eliminarán, la inmigración ilegal que llega" desde el país vecino a Estados Unidos.
Conocido el acuerdo, López Obrador celebró la marcha atrás de la Casa Blanca. "Gracias al apoyo de todos los mexicanos se logró evitar la imposición de aranceles a los productos mexicanos que se exportan a Estados Unidos. Nos congregaremos para celebrarlo mañana en Tijuana a las 5 de la tarde hora de su país"
Trump marcó un cambio de tono con respecto al mensaje de horas antes, cuando su portavoz Sarah Sanders dijo a los periodistas en Irlanda antes de que Trump despegara: "Nuestra posición no ha cambiado. Los aranceles seguirán adelante a partir del lunes". Trump dice frecuentemente que la imprevisibilidad le ayuda a negociar.
Un arancel sobre todos los productos mexicanos, que inicialmente sería de 5% pero alcanzaría el 25% con incrementos mensuales, tendría enormes secuelas económicas para ambos países. Los estadounidenses compraron bienes importados de México por valor de 378.000 millones de dólares el año pasado, encabezados por autos y autopartes.
Muchos miembros del Partido Republicano y empresarios afines a Trump le han exhortado a que recapacite, o que por lo menos posponga la aplicación de los aranceles mientras prosiguen las conversaciones, ante los perjuicios que sufrirían los consumidores y fabricantes estadounidenses.