La propuesta fue criticada por miembros de la derecha, como el diputado Nikolas Ferreira (Partido Liberal-Minas Gerais).
Otro caso: el senador Ciro Nogueira (PP-Piauí), presidente del Partido Popular, afirmó que la propuesta no es realista: "Es una idea tan buena, por ejemplo, como aumentar el salario mínimo a R$ 10.000. ¿Quién puede estar en contra? Ahora bien, decir que esto es viable en el Brasil de hoy es mentirle a la población, y yo no hago eso".
No sólo en el Legislativo. El cambio encuentra resistencia en algunos sectores, como bares y restaurantes, que afirman que reducir la escala podría conducir a precios más altos.
Alivio para el PT
Pero los ministros e interlocutores del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva se han mostrado partidarios de reducir la jornada laboral, en especial cuando se debate un recorte del gasto público que puede provocar tensiones entre los partidarios de Lula.
El argumento es que el gobierno no debe oponerse a la discusión por parte de la sociedad o del Congreso Nacional de un tema de gran atractivo y que afecta la realidad de los trabajadores. La propuesta permitiría al PT reconectarse con los trabajadores, después del pobre desempeño electoral en las elecciones municipales.
En definitiva, el cambio de jornada laboral fue objeto de una campaña de la CUT (Central Única dos Trabalhadores, vinculada al PT de Lula), que apuntaba a alcanzar las 40 horas semanales.
Precisamente integró la conducción de la CUT el ministro de Trabajo, Luiz Marinho, quien afirmó que el ministerio considera que reducir la jornada laboral a 40 horas es posible y saludable. Eso sería 5x2, no 4x3. O sea 5 días de 8 horas cada uno, con 2 días de descanso. Desde la izquierda lo acusaron de "traidor".
Discrepó con Marinho la muy cuestionada presidente del PT, Gleisi Hoffman, quien defendió la propuesta. "La clase trabajadora merece respeto y condiciones laborales más justas y dignas porque la escala de 6 a 1 le quita el derecho al ocio y entretenimiento, al tiempo con la familia, al autocuidado e incluso a los estudios".
Paulo Pimenta, ministro de la Secretaría de Comunicación, también se pronunció a favor de la propuesta.
Y el vicepresidente, Geraldo Alckmin, afirmó que la reducción de la jornada laboral es una tendencia mundial.
Alexandre Padilha (Relaciones Institucionales), ministro de articulación política del gobierno, recibió a Erika Hilton.
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