“Los legisladores deberían rechazar la Sección 224 de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA) para evitar una profunda integración con el ejército israelí en un momento en que un número creciente de estadounidenses se opone a las acciones de Israel en la región”, sostiene Ben Freeman, director del programa de Democratización de la Política Exterior del Quincy Institute for Responsible Statecraft y autor de La máquina de guerra del billón de dólares: cómo el gasto militar descontrolado lleva a Estados Unidos a guerras en el extranjero y nos arruina en casa (2025).
Estados Unidos aumenta su cooperación militar con Israel, aunque el pueblo no quiera
La inclusión de la sección 224 en la Ley de Autorización de Defensa Nacional, que prevé la coproducción de armamento, la investigación conjunta, desarrollos bilaterales, empresas compartidas, acuerdos de licencias y una integración sin precedentes de las industrias de defensa de Estados Unidos e Israel, provocó el rechazo de amplios sectores del espectro político estadounidense. Entre ellos se encuentran los representantes Thomas Massie, republicano por Kentucky, y Ro Khanna, demócrata por California, quienes reclaman la eliminación de esa disposición del presupuesto de defensa.
Thomas Massie (izquierda) y Ro Khanna tras examinar los archivos sin censura de Jeffrey Epstein en el Departamento de Justicia en Washington, DC, el 9 de febrero | Kent Nishimura/Reuters
“Somos un país soberano”, escribió en X el republicano Massie, quien se distanció el año pasado de la administración Trump debido al escádanlo con los archivos de Jeffrey Epstein, en los que el presidente Donald Trump aparece 38 mil veces mencionado e, incluso, su nombre figura en una denuncia de una supuesta jovencita -relacionda con el pedófilo financista- que dijo que el actual presidente la abofeteó y la obligó a hacerle sexo oral.
Khanna, el representante demócrata, respondió a la publicación de Massie, comprometiéndose a apoyarlo en la Cámara de Representantes en su oposición a la sección 224. Además, denunció al presidente republicano Donald Trump por atacar al republicano por Kentucky, lo que, según varios analistas, habría contribuido a su fracaso en las primarias de principios de mayo.
“Trump no puede acabar con la colaboración entre Massie y Khanna, por mucho que publique en Truth Social”, escribió Khanna.
Por su parte, el congresista Derrick Van Orden criticó a Massie por manifestarse en contra de la Sección 204 y lo tildó abiertamente de antisemita. “Este acuerdo de seguridad permitirá a Estados Unidos aprovechar las tecnologías israelíes avanzadas”, dijo Van Orden.
En respuesta, Massie aludió a las explosiones de los bípers (buscapersonas) en el Líbano, atribuidas al Mossad y dirigidas, según sus responsables, contra militantes de Hezbolá. Sin embargo, el operativo también dejó varios civiles libaneses muertos o con graves desfiguraciones.
“¿Este acuerdo nos da derecho a esos buscapersonas israelíes avanzados?”, preguntó Massie en modo irónico en una publicación en redes sociales.
Bajo este trasfondo de cuestionamientos, lo cierto es que Trump puede ignorarlos, así como las opiniones de algunos desencantados, como Massie, o como el asesor antiterrorista presidencial hasta marzo, Joe Kent, que reveló que el gobierno había entrado en una guerra con Irán por mera “presión del lobby israelí” —ya que hasta febrero Irán no representaba una amenaza para el pueblo estadounidense—.
Pero lo que no puede hacer el actual mandatario es darle la espalda a la opinión pública de los estadounidenses y la de sus propios votantes, que actualmente desacreditan el alineamiento, por más, con Israel cuando este comete excesos en nombre de la legítima defensa, y por cierto, más aún, cuando se acercan las elecciones de medio término en EE. UU.
Solo el 30% de los encuestados en un sondeo del New York Times/Sienna de mediados de mayo cree que Trump tomó "la decisión correcta" al ir a la guerra con Irán, mientras que el 64% opina que fue un error. Del mismo modo, una encuesta del Institute for Global Affairs , publicado a fines de mayo, profundizó aún más en la mentalidad estadounidense sobre el armamento de Israel, revelando que "solo el 16% opina que Estados Unidos debería seguir suministrando armas a Israel sin nuevas restricciones. El 38% quiere dejar de suministrar armas por completo, y otro 24% quiere que el suministro de armas esté condicionado a su uso".
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