Hay una excepción que rompe esa tendencia. Los ayuntamientos y demás corporaciones locales redujeron su deuda un 8,1% interanual, hasta alrededor de 21.000 millones de euros. El problema, por tanto, no está repartido de la misma manera en todo el sector público. La presión se concentra fundamentalmente en la Administración central, justo cuando el Gobierno intenta demostrar que el crecimiento de la economía también terminará traduciéndose en unas cuentas públicas más saneadas.
La economía, el escudo de Sánchez para llegar a 2027
Urgente24 ya lo había contado en junio. Mientras buena parte de la conversación política giraba alrededor de los problemas que rodeaban al PSOE, Pedro Sánchez encontró en la economía el terreno más cómodo para responder. España crecía un 8,5% respecto de los niveles previos a la pandemia, avanzaba por encima de la eurozona y permitía al presidente contraponer números concretos al desgaste que acumulaba fuera de ese frente.
Desde entonces, la presión no desapareció. A los casos que involucraron a figuras históricas de su círculo político, como José Luis Ábalos y Koldo García, se sumó la causa judicial que afecta a Begoña Gómez, para quien la Audiencia de Madrid mantuvo en julio el procedimiento con jurado por presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación. En paralelo, la regularización extraordinaria de migrantes promovida por el Gobierno, con más de 1,1 millones de solicitudes presentadas, abrió otro choque con PP y Vox e incluso recibió críticas de dirigentes europeos.
La crisis de Ceuta terminó por agregar otro frente durante el verano. La gestión de las llegadas masivas, la relación con Marruecos y el destino de los menores volvieron a enfrentar al Ejecutivo con Alberto Núñez Feijóo y dieron a Santiago Abascal otro argumento para cargar contra Moncloa. Son polémicas distintas, con responsabilidades y dimensiones también diferentes, pero todas tienen un mismo destinatario político. Sánchez insiste en completar la legislatura y llegar a las próximas elecciones, mientras la oposición intenta convertir ese desgaste acumulado en una imagen de final de ciclo.
Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal buscan capitalizar el desgaste de Pedro Sánchez, con la corrupción, la inmigración y ahora la deuda como ejes de presión sobre el Gobierno.
FOTO: NA
En ese escenario, la economía se convirtió en mucho más que una estadística favorable. Es probablemente el principal sostén del relato de gestión de Sánchez y el argumento que le permite responder al ruido político con crecimiento, empleo y una España que avanza más rápido que varias de las grandes economías europeas. Siempre y cuando ese frente no empiece también a mostrar grietas. El récord de deuda no borra el crecimiento ni significa por sí mismo que las cuentas estén fuera de control, pero sí ofrece una fotografía difícil de vender para un Gobierno que presume de fortaleza económica. Cuando buena parte de la supervivencia política pasa por poder señalar los números, seguir acumulando deuda hasta alcanzar máximos históricos deja de ser solamente un problema fiscal: también empieza a erosionar el escudo con el que Sánchez pretende llegar a 2027.
---------------------
Más noticias en Urgente24:
Se fue mal de River y está a un paso de Racing: "No me gusta cómo me voy"
Conmoción por lo que se escuchó al aire de Otro Día Perdido: "Tengo cáncer"
Bronca total con TN en el velorio de Jorge Messi: "No somos bien recibidos acá"
Conmoción por lo que revelaron de Messi tras la muerte de su papá: "Decidido"
Impacto total por lo que salió a la luz del casamiento de Tini Stoessel: "No los invitó"