La acusación de cuatro cargos y 45 páginas acusa al republicano Trump de conspirar para defraudar a Estados Unidos al impedir que el Congreso certifique la victoria del demócrata Joe Biden y privar a los votantes de su derecho a unas elecciones justas, según supo Reuters. Enfrenta una pena máxima de 20 años por lo primero y una sentencia de diez años de prisión por lo segundo.
"El ataque al Capitolio de nuestra nación el 6 de enero de 2021 fue un ataque sin precedentes a la sede de la democracia estadounidense. Como se describe en la acusación, fue alimentado por mentiras, mentiras del acusado, dirigidas a obstruir la función fundamental del gobierno de Estados Unidos", denunció Smith.
“Las afirmaciones de Trump de haber ganado las elecciones, eran falsas, y el acusado sabía que eran falsas. Pero el acusado las repitió y las difundió ampliamente de todos modos para hacer que sus afirmaciones conscientemente falsas parecieran legítimas, para crear una intensa atmósfera nacional de desconfianza e ira, y para erosionar la fe pública en la administración electoral”.
Trump intacto
Más allá de las graves acusaciones, la politización judicial instrumentada y exagerada por los demócratas es muy evidente. Sin embargo, los demócratas acaban por conseguir el efecto contrario al deseado. Poner en escena al magnate en la agenda política todos los meses, termina “victimizando” y ofreciéndole una plataforma efectiva para fidelizar a sus seguidores.
Los procesos judiciales de Donald Trump crecen a la par de su popularidad en las encuestas y él no cesa de mostrar un carácter más severo y pronunciado que atrae a sus seguidores. Una condena en esta causa, o cualquiera de las otras dos, no impediría a Trump presentarse a las elecciones o incluso ser reelegido presidente.
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Donald Trump denuncia lawfare por las acusaciones penales sufridas.
A pesar de las graves acusaciones, la imagen de Trump continúa intacta en las encuestas y sigue siendo el predilecto de los republicanos, circunstancia de la que se valen sus correligionarios para atacar a la embestida demócrata que pretende, según el presidente de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, “distraer la atención de las noticias” sobre las acusaciones republicanas de corrupción que involucran a Hunter Biden, el hijo del presidente, y atacar al "favorito”.
Mike Pence, exvicepresidente de Trump y rival interno para el 2024, quien se negó a ceder ante la presión de no certificar los resultados de las elecciones, dijo que la última acusación era “un recordatorio importante de que cualquiera que se ponga por encima de la constitución nunca debería ser presidente de Estados Unidos”.
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