Un soldado español observa la llegada de un migrante que nada hacia la costa de Ceuta, en medio del refuerzo de seguridad ante el temor a nuevos cruces desde Marruecos.
FOTO: AFP
El sistema ya se venía aplicando antes de la crisis del 30 de julio. Más de 400 menores habían sido trasladados desde Ceuta hacia centros de acogida de otras comunidades autónomas, con el objetivo de aliviar la saturación de la ciudad. El mismo mecanismo se utilizó también con jóvenes acogidos en Canarias y, para febrero, el Gobierno aseguraba que cerca de un millar habían sido reubicados entre distintos puntos de España en apenas cinco meses.
La avalancha del 30 de julio volvió a llevar ese sistema al límite. Las instalaciones ceutíes estaban diseñadas para atender a alrededor de 90 menores y llegaron a albergar aproximadamente 1.100, obligando incluso a utilizar colegios y espacios provisionales mientras se completaban identificaciones y expedientes. El Gobierno prioriza ahora a las niñas y a los menores de 13 años en los traslados hacia otras comunidades.
Es justamente ahí donde aparece la contradicción que abre el reclamo de Marruecos. Mientras la reforma de Sánchez obliga a España a buscar plazas y distribuir a esos jóvenes dentro del territorio nacional cuando Ceuta supera su capacidad, Rabat sostiene ahora que el destino debería ser Marruecos y no otras autonomías españolas. Pero un eventual retorno no puede realizarse en bloque: cada menor debe ser identificado, estudiarse su situación familiar y determinarse individualmente si la repatriación responde a su interés superior.
El próximo paso llegará el 13 de agosto, cuando la Comisión Sectorial de Infancia y Adolescencia se reúna para analizar cómo continuar con los traslados de menores desde Ceuta hacia otras comunidades autónomas. La cita tendrá lugar apenas días después de que Marruecos exigiera públicamente su retorno.
El 15-A mantiene a Ceuta en alerta y el malestar ya llegó a las calles
El nuevo conflicto por los menores llega en un momento especialmente delicado para España. Ceuta todavía mira con temor hacia el 15 de agosto, la fecha que desde comienzos de mes circula por grupos de WhatsApp, Facebook y TikTok como posible día para repetir una entrada masiva desde Marruecos. El CNI (Centro Nacional de Inteligencia) otorgó credibilidad a la existencia de esa campaña y la Guardia Civil concluyó que tiene capacidad de movilización, aunque sigue sin poder determinar cuántas personas podrían responder al llamamiento ni quién está realmente detrás de su difusión.
La preocupación es suficiente como para que el Gobierno haya pasado de la vigilancia a medidas extraordinarias. Defensa canceló los permisos y libranzas del personal militar desplegado en la ciudad autónoma, mientras la Guardia Civil hizo lo propio con vacaciones y descansos de sus agentes en Ceuta y Melilla para garantizar efectivos durante los próximos días. Las autoridades tampoco descartan que el eventual intento pueda producirse antes del propio 15-A, después de que la convocatoria perdiera parte del factor sorpresa al hacerse pública.
Una marea de ceutíes han comenzado a concentrarse este domingo, en la Plaza de la Constitución de Ceuta en una multitudinaria manifestación convocada por las cuatro comunidades religiosas de la ciudad.
FOTO: Reduan/ EFE
Las redes vuelven a estar en el centro de todas las miradas. VerificaRTVE encontró conversaciones sobre rutas, puntos de encuentro y recomendaciones para alcanzar territorio español, mientras este martes Meta y TikTok aceptaron colaborar en la verificación de contenidos relacionados con los cruces fronterizos hacia España, ante el temor de que información falsa o manipulada vuelva a utilizarse para impulsar movimientos masivos.
Todo ocurre, además, con una Ceuta cada vez más impaciente. El domingo, una concentración convocada por las cuatro comunidades religiosas de la ciudad llenó la Plaza de la Constitución bajo el lema “Basta ya. Ceuta no se rinde”. Los organizadores cifraron la asistencia en más de 15.000 personas y reclamaron al Gobierno español y a las instituciones europeas más medios y una respuesta estable frente a una crisis que consideran imposible de asumir únicamente desde el enclave.
Así, la exigencia de Marruecos para recuperar a sus menores abre otro problema para Sánchez cuando el anterior todavía está lejos de cerrarse. España debe resolver qué hacer con más de un millar de jóvenes que permanecen bajo su protección mientras, al mismo tiempo, refuerza una frontera que podría volver a ponerse a prueba en cuestión de días.
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