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la candidata del Nuevo Frente Popular (NFP) para ser nombrada primera ministra, Lucie Castets, en el medio.
Pero, el batacazo del NFP incomoda a un grueso de la ciudadanía que observó con recelo el festejo de una marea de musulmanes ondeando banderas palestinas en la vía pública: un electorado islámico que el propio Emmanuel Macron ha tenido que interpelar para poder gobernar.
Por ello el primer ministro saliente Gabriel Attal ha defendido ante el presidente Macron su postura de que el próximo premier debería ser ajeno a la órbita oficialista y que tendría que representar una postura moderada.
Gabriel Attal apuesta, según sus palabras, a un nuevo premier que represente "un amplio espectro de sensibilidades" de la izquierda y la derecha consideradas "republicanas".
La ronda de contactos de Macron con los líderes de los partidos debe ser luego refrendada por la Asamblea Nacional, donde los diputados del Oficialismo y de la coalición de Izquierda NFP no son mayoría suficiente.
Al respecto, Attal ha explicado tras la reunión, en una carta enviada a los miembros de Renacimiento (oficialismo), que en el encuentro ha defendido un "pacto de acción" ya que "ningún bloque parlamentario" alcanza por sí solo el umbral de los 200 escaños.
He defendido la nominación de un nuevo primer ministro que no proceda de los partidos del bloque central He defendido la nominación de un nuevo primer ministro que no proceda de los partidos del bloque central
Su postura, la del Oficialismo, dejaría de lado la designación de un primer ministro del partido de la coalición de extrema Izquierda de Jean-Luc Mélenchon (NFP), la ganadora en las urnas, y el de Marine Le Pen, (Agrupación Nacional).
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