* Una aclaración importante: aquí Evo olvida mencionar a Marco Pumari, a quien casi todos los medios hemos pasado por alto. Pumari, presidente del Comité Cívico Potosinista, articuló, junto a Camacho, la protesta para exigir la renuncia de Morales. Sin embargo, los líderes opositores que quedaron en la opinión pública como los que "acorralaron" a Evo son Camacho y el candidato opositor Carlos Mesa. ¿Por qué no Pumari? Quizás porque él es hijo de un trabajador minero, de origen rural y fue dirigente de la Central Obrera Departamental de Potosí. Su oposición a Evo, entonces, no cierra con el relato que el Movimiento al Socialismo (MAS) intenta imponer, de que "el pueblo" está con Evo y esto fue "un golpe de la derecha", tal como citó Morales. Tampoco esto tiene sentido si tenemos en cuenta que Carlos Mesa, el opositor que salió segundo en las elecciones calificadas por la OEA como fraude, era el candidato apoyado por el Frente Revolucionario de Izquierda.
"El 10/11 renunciamos, no por cobardes, sino porque grupos violentos, armados, vandálicos, empezaron a agarrar a nuestras autoridades, asambleístas, alcaldes, gobernadores" , explicó Evo a El Destape.
"Tomar su casa, amenazar con quemarlo si no renunciaba. Amenazar con quemar a sus familias si no hablaban contra Evo. Un día antes de mi renuncia, quemaron la casa de mi hermana en la ciudad de Oruro. (...) Dije, renuncio para que no puedan seguir quemando casas de mis compañeros ni salgan heridas mis hermanas de pollera."
Sobre el rol de la OEA:
"Frente a la denuncia de fraude, yo diría venga a cualquier institución internacional a hacer una auditoría de las elecciones" para ver "si hubo algunos errores, pero no fraude". "No soy de la mentira, no soy de esa gente que hace daño."
"Había un acuerdo con la cancillería del día 12/11 o 13/11 tenía que dar su informe la OEA, sin embargo el domingo 10/11 a la madrugada nos informan que había un informe preliminar. El informe no era una auditoría basada en la parte técnica, legal, jurídica sino que era netamente política. No entendía cómo la OEA podía sumarse al golpe. Esa madrugada, trataba de comunicarme con Luis Almagro. No se dejaba comunicarse. Yo le pedí personalmente a su suboficial mayor, o técnico correspondiente, que estaba en Estados Unidos, que paren ese informe" porque "con eso solamente están incendiando Bolivia y va a haber muertos."
Sobre el rol de las Fuerzas Armadas:
"Las fuerzas armadas, sus comandantes, no todas las fuerzas armadas, se prestaron al golpe de Estado que impuso la derecha boliviana."
"No son todas las fuerzas armadas, de acuerdo a alguna información que tenemos, sino algunos comandantes que serán juzgados."
"Estoy casi seguro que las fuerzas armadas se sumarán a la lucha del pueblo boliviano defendiendo la democracia."
Evo reiteró que antes de renunciar, su oficial de seguridad le había dicho que recibió un mensaje pidiendo que "le entregara a Evo" a cambio de US$ 50.000.
Consultado sobre si cree que otros gobiernos de la región pudieron haber estado detrás del "golpe", Morales dijo no tener información al respecto. Sin embargo, dijo, "tenía información de expertos en redes, de que desde Brasil, Chile y Estados Unidos, participaron en la campaña a favor de la derecha."
"Estados Unidos es experto en hacer golpes de Estado en América Latina", acusó, y pidió la mediación del Papa Francisco.
Por otro lado, criticó al presidente Mauricio Macri, cuyo gobierno se negó a calificar los hechos como un "golpe de Estado" y agradeció a los argentinos que se movilizaron en su apoyo. "El grupo de Lima se somete a los designios del imperio norteamericano", disparó. Agradeció al presidente electo, Alberto Fernández, por haberlo invitado a venir un tiempo a Argentina si lo necesitara. Morales manifestó "esperanza que con la participación de organismos internacionales como Naciones Unidas, empezar el diálogo de pacificación."
"Somos luchadores por la paz, por la justicia social."
"Si mi pueblo pide mi retorno, estoy dispuesto a volver allá. Esperamos que haya garantías correspondientes, para aportar a la pacificación", y agregó que antes de su renuncia, no había habido "ni un muerto a bala" en Bolivia, pero que tras ella, "hubo varios".