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Irán presiona a Estados Unidos con cerrarle la entrada al Mar Rojo, Ormuz en llamas y 440 kg de uranio desaparecido

Tras que Trump reimplantará el bloqueo en Ormuz para garantizar el flujo internacional del crudo y reanudará con los ataques, Irán está punto de jalar el gatillo para acribillar a Estados Unidos: evalúa cerrar el paso Bab el-Mandeb hacia el mar Rojo, lo que elevará aún más los precios del petróleo.

Tras la reanudación de los bombardeos contra el sur iraní y el contrabloqueo en Ormuz por parte de Estados Unidos para garantizar la libre circulación de los hidrocarburos del mundo, Irán está dando claras señales de que podría pegarle aún más hondo al presidente Donald Trump al utilizar a los aliados hutíes de Yemen para cerrar el paso de Bab el-Mandeb hacia el mar Rojo, mientras el líder estadounidense sufre en carne viva debido al daño colateral en los mercados por el conflicto y porque no ha logrado hallar el paradero de los 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%.

A medida que el fuego cruzado entre EE. UU. y la República Islámica (junto a sus proxies chiitas) se eleva en Ormuz arrastrando a Estados del Golfo a la arena de lucha, Irán está buscando aumentar la presión sobre Washington extendiendo la amenaza al comercio mundial y al suministro de energía del mundo más allá del Golfo, al estar dispuesto a poner en riesgo dos de las arterias energéticas más importantes del planeta en un intento por elevar aún más los precios internacionales del petróleo y forzar a Trump a la rendición.

Imagen de una zona costera cercana al estrecho de Ormuz en la que se ve niños jugando en las aguas | Majid Asgaripour/WANA (West Asia News Agency) vía Reuters.

El lunes, un alto funcionario de Yemen, país desde donde operan los rebeldes hutíes (respaldados en armas y logísticamente por Irán), advirtió que las fuerzas armadas del país estaban preparadas para cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb, una medida que, según sus palabras, podría disparar los precios del petróleo hasta los 200 dólares por barril si Arabia Saudita seguía atacando a Yemen.

Mohammed al-Farah, miembro del buró político de Ansarullah, el movimiento de resistencia hutí, dijo que Estados Unidos estaba incitando a Arabia Saudita a atacar Yemen y que tal provocación terminaría con un doble cierre, de Ormuz y Bab el-Mandeb, impactando negativamente en los mercados, por lo que le saldía a Washington un tiro por la culata.

Si la situación actual se agrava, el estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz se cerrarán mediante una alianza operativa. Los precios del petróleo se dispararían entonces hasta los 200 dólares el barril, lo que supondría un duro golpe Si la situación actual se agrava, el estrecho de Bab el-Mandeb y el estrecho de Ormuz se cerrarán mediante una alianza operativa. Los precios del petróleo se dispararían entonces hasta los 200 dólares el barril, lo que supondría un duro golpe

Vista de un pueblo en la costa de Bab el-Mandeb, Yemen, 2 de abril de 2026. | REUTERS.

Trump no logra ganar la guerra contra Irán: subidón del petróleo y 400 kilogramos de uranio que no halla

Estados Unidos lanzó este miércoles una nueva oleada de bombardeos contra Irán por cuarto día consecutivo, después de que el presidente estadounidense Donald Trump advirtiera al país persa que las centrales eléctricas y los puentes serían objetivos legítimos si Washington no llegaba a un acuerdo nuclear con Teherán, mientras que el viceministro de Asuntos Exteriores iraní afirmó en esta misma jornada que el memorándum de entendimiento, que establecía un alto al fuego en todos los frentes, está prácticamente "desmantelado".

El martes, el Comando Central de Estados Unidos ejecutó en la madrugada una tercera ronda consecutiva de ataques certeros contra varios objetivos en Irán y en el estrecho de Ormuz, incluisive contra Bushehr, la ciudad iraní que alberga la única central nuclear del país persa. Los medios iraníes también informaron que se oyeron explosiones en las islas de Kish y Qeshm, así como en Bandar Abbas, cerca de la vía marítima clave anteriormente mencionada por donde fluye gran parte del petróleo del mundo y que se halla bajo una pulseada de poder geopolítico entre Washington y Teherán.

En tanto, la República Islámica aseguró haber atacado objetivos en Jordania y Bahréin, países que albergan bases estadounidenses, mientras que Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que también alojan bases militares de Washington, denunciaron que buques cisterna de su propiedad fueron alcanzados por misiles iraníes.

Indudablemente, el presidente Donald Trump, quien lanzó esta guerra contra Irán hace más de cuatro meses junto a su socio israelí —bajo el pretexto de querer desbaratar el programa nuclear persa que supuestamente enriquecía uranio a valores cercanos a los militares—, ha arrastrado a la región al conflicto, así como fracasado en el intento de negociar con el país persa y doblegarlo en la cuestión atómica.

Es que, aunque los bombardeos de la Guerra de Doce Días y de la Operación Martillo de Medianoche han destruido las plantas de Fordo, Natanz e Isfahán, Trump no ha logrado dar con los más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido (UHE), aptos para la fabricación de armas nucleares, que se hallan desaparecidos tras los ataques aéreos iniciales y que podrían haber sido trasladados a lugares seguros, según informó el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en junio.

El rumor de que Teherán trasladó su uranio enriquecido antes de la segunda tanda de bombardeos estadounidenses se alimentó aún más con la viralización de unas imágenes satelitales reveladas en marzo que mostraban un camión de plataforma plana transportando unos sospechosos barriles azules en un paraje desértico cercano a los túneles subterráneos de Isfahán, los búnkeres que forman parte de las instalaciones nucleares de Irán.

“¿No es momento de entusiasmarse? ¿Traslado de una carga considerable de uranio altamente enriquecido a plena luz del día?”, ironizó en sus redes sociales Olli Heinonen, antiguo jefe del Departamento de Salvaguardias del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), ante la publicación de las fotografías por el diario francés Le Monde.

Vista del edificio del reactor de la central nuclear de Bushehr, durante la carga del primer combustible, el 21 de agosto de 2010 en Bushehr, al sur de Irán, en una imagen facilitada por la IIPA (Agencia Internacional de Fotografía de Irán). | HANDOUT (GETTY IMAGES)

Evidentemente, a la luz de los hechos, Trump ha fracasado en exterminar todo el programa nuclear persa, pero también cabe destacar que Irán no es un rival fácil de roer, a pesar de que armamentísticamente es inferior a Estados Unidos. Esto, porque el país persa también tiene una manera de ejercer máxima presión y ganar la guerra sin la necesidad de invadir Estados Unidos ni gastar excesivamente en municiones: a través del bloqueo del flujo internacional del petróleo en el estrecho de Ormuz.

El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es una vía marítima estratégica por la que transita una gran parte del petróleo y del gas del mundo. A sabiendas de ello, los iraníes ya han utilizado el control de esta vía marítima, que forma parte de su jurisdicción y de la de Omán, incluso desde el segundo día de la guerra, como una manera de forzar a EE. UU. a negociar o retirarse, ya que conocen el impacto en los precios internacionales del crudo, los mercados, los combustibles y hasta en el costo de vida estadounidense.

Por la reanudación de la guerra, el barril de Brent superó los 84 dólares después de avanzar casi un 10% el lunes, mientras que el crudo de referencia estadounidense subió un 1,4%, hasta 79,20 dólares por barril.

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