A partir de febrero, Austria se convertirá en el primer país en aplicar la obligatoriedad de las vacunas, a riesgo de elevadas multas.
Grecia ha hecho que las vacunas COVID-19 sean obligatorias para los mayores de 60 años y comenzará a imponer multas a mediados de enero a quienes no hayan recibido una primera dosis o no hayan sacado el turno.
En Alemania, los políticos debaten políticas similares.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos dijo en noviembre que todas las empresas con 100 o más empleados tendrían que asegurarse de que sus trabajadores estén vacunados o se hagan una prueba negativa de coronavirus al menos una vez por semana y usen una barbijos en el lugar de trabajo.
Pandemia de no vacunados
A principios de noviembre, el gobierno de Singapur dijo que alrededor del 95% de las muertes en los últimos seis meses fueron de personas de 60 años o más, y que el 72% de las muertes ocurrieron entre aquellos que no habían sido completamente vacunados.
“Debido a su elección, los no vacunados representan la mayor parte del aislamiento hospitalario y las camas [de la unidad de cuidados intensivos], y contribuyen de manera desproporcionada a la presión sobre nuestros recursos de atención médica”, dijo un portavoz del Ministerio de Salud.
Algunos se oponen a la política y creen que podría causar el efecto contrario al deseado, ya que puede aumentar la transmisión al disuadir a los no vacunados de buscar atención médica.
Otros consideran que las medidas deberían cuidar a todos, y no solo a aquellos cuyas decisiones se respaldan.
No obstante, los gobiernos buscan nuevos métodos para prevenir el impacto de la variante Ómicron, que amenaza con nuevas olas de coronavirus debido a la posible disminución de la eficacia de las vacunas para la trasmisión (no para la enfermedad grave y la muerte).
Fuente: The Wall Street Journal