- aquellos que no posean un certificado de vacunación válido,
- y aquellos no se hayan recuperado de una infección de SARS-CoV-2 en los últimos 180 días.
Sin embargo, la regla tiene algunas excepciones: los confinados podrán todavía salir bajo ciertas circunstancias como ir hacer las compras de necesidades básicas, ir al trabajo (deben presentar un test PCR negativo para poder hacerlo), ir al médico, salir a hacer ejercicio, ir a encontrarse con su pareja u otros individuos seleccionados y "satisfacer sus necesidades religiosas básicas".
"La situación es seria. La cuarta ola (de la pandemia) nos afecta plenamente. Eso se debe a la variante delta (del virus) pero también a la baja cuota de vacunación”, dijo el canciller federal, el conservador Alexander Schallenberg, en una rueda de prensa al presentar el domingo las nuevas decisiones adoptadas.
Uno de los grandes interrogantes que surgió al respecto es: ¿cómo se hará cumplir este confinamiento específico de no vacunados?
La policía austríaca estaría llevando a cabo aleatorios a los transeúntes para chequear que estén habilitados para circular. Las multas ante violacones oscilan entre los 500 y los 3600 euros.
"Puede suceder en cualquier lugar y en cualquier momento", dijo el ministro de Interior, Karl Nehammer, respecto de los controles policiales. "Cada ciudadano debe esperar ser chequeado".
El canciller austríaco ha asegurado que su objetivo no es encerrar a los no vacunados per se, sino empujarlos (forzarlos, en otras palabras) a que se vacunen.
El Partido de la Libertad, de ultraderecha, ha dicho que buscará tomar acciones legales contra la medida y ha organizado una protesta en Viena para el próximo sábado.