Guerra incesante: Irán lanza advertencia y Estados Unidos pierde la cabeza por Ormuz ("Esa maldita cosa...")

Irán lanza una advertencia sobre la guerra económica y el presidente de Estados Unidos pierde los estribos por Ormuz: "Esa maldita cosa..."

Irán lanzó este viernes una dura advertencia ante el temor por las sanciones estadounidenses, las cuales pretenden ahogar su economía, desfinanciar a sus proxies chiitas y forzarlo a liberar el control del estrecho de Ormuz, vía marítima energética cuyo bloqueo actualmente representa un dedo en la llaga para la administración Trump, justamente mientras la guerra atraviesa su sexto mes.

El régimen iraní exigió hoy al resto de las naciones del mundo que no apliquen el paquete de sanciones que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha impuesto contra la economía iraní y contra cualquier país o entidad que comercie o se alíe a Teherán, medidas económicas anunciadas el lunes por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que se enfocan en bloquear activos digitales (criptomonedas), tecnología, oro, aviación y transporte marítimo relacionado con el país persa.

"Todos los países están obligados a abstenerse de aplicar tales sanciones”, indicó el Ministerio de Exteriores iraní, en su primera respuesta oficial a la Operación “Paria Económico” anunciada por EE.UU. el lunes.

A través del comunicado, la cartera de Exteriores iraní sostuvo que las sanciones estadounidenses suponen “una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas”, así como terrorismo de Estado”, una violación de la soberanía nacional y una extensión de la guerra que EE.UU. e Israel iniciaron el 28 de febrero, la cual se ha prolongado más de lo esperado.

Imagen creada con la IA de Grok.

Aquella campaña de bombardeos, que inició hace seis meses para desbaratar el programa nuclear iraní, ha desatado el férreo control iraní en el estrecho de Ormuz ("cierre total" para forzar a Trump a su retirada) y una serie de ataques en la desembocadura del mar Rojo, llevados a cabo por los rebeldes hutíes (proxies de Teherán), lo que ha provocado una grave crisis en el suministro global del crudo y ha elevado los costos energéticos.

Bajo este trasfondo, en el que además Irán no está dispuesto a ceder ni reabrir Ormuz, el presidente estadounidense Donald Trump se refirió este lunes a tal arteria marítima energética como “esa maldita cosa” y aseguró que permanece abierta, ufanándose del supuesto éxito del contrabloqueo estadounidense, es decir, el despliegue del Comando Central de Estados Unidos en tal vía marítima para garantizar la circulación de embarcaciones afines a Washington.

Donald Trump se refiere a Ormuz como “esa maldita cosa” y dice que está abierto

La guerra contra Irán que cursa su sexto mes, derivó en el cierre efectivo del estrecho de Ormuz —una vía clave en el Golfo por donde fluye una gran parte de los hidrocarburos del mundo— y en los ataques hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb —una vía marítima vital que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y que representa otra arteria energética clave—. Esto, a su vez, ha provocado fuertes disrupciones en el suministro global del crudo y ha contribuido a elevar los precios del petróleo en los mercados internacionales, aunque en las últimas semanas se ha reanudado cierto flujo debido al desminado y al despliegue a cargo de Estados Unidos para contrarrestar el bloqueo.

Bajo este trasfondo, el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, declaró este viernes que el estrecho de Ormuz está abierto actualmente, a pesar de que desde Teherán lo nieguen.

"Esa maldita cosa está abierta. La respuesta iraní es muy débil. No quieren que volvamos a ir contra ellos. Ese es todo el juego. Lo demás no importa", declaró Trump en una entrevista con Axios publicada este viernes.

De acuerdo con funcionarios estadounidenses que dialogaron bajo anonimato con Axios, Teherán ha perdido gran parte de su control sobre el estrecho y el Ejército estadounidense controla de forma efectiva la mayor parte.

Axios precisa que más de 200 objetos similares a minas han sido retirados por Estados Unidos del principal canal de navegación del estrecho. En ese sentido, Washington afirma que solo 11 eran minas reales y que solo unas pocas estaban colocadas correctamente.

En las últimas semanas, el tráfico por el canal sur del estrecho ha aumentado hasta entre 20 y 30 petroleros cada noche, que transportan una media de 9 a 10 millones de barriles, agregaron los funcionarios a Axios. Eso equivale aproximadamente a la mitad del volumen anterior a la guerra, precisa el periódico.

Pese a la corrupción y extralimitaciones, Netanyahu sigue ganando

Por fuera de Israel, el actual primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por quien Trump habría entrado en guerra según la disidencia republicana, también tuvo sus polémicas ya que influyó en la postura del ex presidente estadounidense George W. Bush, tras el 11-S, para que Estados Unidos invadiera Irak en 2003, respaldando la teoría de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva (ADM).

Años más tarde, la Agencia de Inteligencia de Defensa estadounidense (Defense Intelligence Agency, DIA), junto con otras agencias de inteligencia como la CIA y el Departamento de Estado, confirmaron que Irak no poseía armas químicas, biológicas ni programas nucleares activos.

Aquella retórica de las armas nucleares podría interpretarse como misma que, según varias figuras estadounidenses influyentes del MAGA, como el presentador republicano Tucker Carlson y la congresista republicana Marjorie Taylor Greene, Israel ha estado influyendo por estos días para que Donald Trump se meta de lleno en una guerra contra Irán.

Donald Trump y Netanyahu en la Casa Blanca | GENTILEZA AGENCIA EFE

A pesar del prontuario y la polémica que rodea a Netanyahu, un grueso de la población israelí aún sigue apoyando su liderazgo e, incluso, celebra que haya abierto nuevos frentes de guerra para diezmar al terrorismo, a diferencia de loque ocurren en Estados Unidos, donde varios republicanos, incluso un asesor antiterrorista, rompieron con Trump por haber iniciadoel28 de febrero una nueva guerra solo bajo presión del “lobby israelí”, según palabras del funcionarios estadounidense hasta hace dos semanas, Joe Kent.

De hecho, Netanyahu tiene una clara ventaja sobre su aliado en términos de imagen pública, ya que, según una encuesta del Instituto de la Democracia de Israel realizada en la cuarta semana de la guerra, el 68% de los israelíes opina que Estados Unidos e Israel deben continuar la lucha. Si bien esta cifra ha disminuido (era del 81% al inicio del conflicto), le otorga a Netanyahu una tranquilidad clara para las urnas de octubre, a sabiendas de que ningún partido político opositor aún puede capitalizar los votos de los desencantados con su gobierno.

Además, el primer ministro lidera el partido más grande en la Knesset, el parlamento israelí, al haberse asociado con los partidos sionistas y de la ultraderecha nacionalista y supremacista religiosa para ganar en las elecciones de 2022, que lo retornaron al poder ejecutivo. No obstante, la coalición se encuentra rezagada en las recientes encuestas de cara a las próximas elecciones, pero la oposición israelí aún no tiene la capacidad de jugar una pulseada de igual a igual.

Bezalel Smotrich, de Sionismo Religioso, y Ben Gvir, de Otzmá Yehudit, integran la coalición Gobernante con Likud. Son polémicos, hablan de la supremacia religiosa y trataron de "animales" a los palestinos.

La mayoría de las encuestas otorgan a la coalición de Netanyahu entre 52 y 53 de los 120 escaños de la Knesset. Los socios del primer ministro, especialmente los partidos ultraortodoxos, son profundamente impopulares dentro de la coalición debido a su postura antibelicista y la insistencia en que los jóvenes religiosos queden exentos del servicio militar.

Se prevé que otro de los aliados de Netanyahu, el partido Sionismo Religioso, liderado por el polémico Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas, caiga por debajo del umbral electoral del 3,25% de los votos. Tal partido, junto con el Otzmá Yehudit de Ben Gvir, fueron quienes presentaron el proyecto de ley para ejecutar una pena de muerte a los palestinos condenados por ataques mortales, que se aprobó este jueves.

La coalición puede haberse unido para votar a favor del presupuesto y aprobar una ley que impone la pena de muerte a los palestinos condenados por el asesinato de israelíes, pero está enfrentada por otras leyes (The Economist) La coalición puede haberse unido para votar a favor del presupuesto y aprobar una ley que impone la pena de muerte a los palestinos condenados por el asesinato de israelíes, pero está enfrentada por otras leyes (The Economist)

A pesar de pequeñas discrepancias dentro de la coalición gobernante, el ambiente de guerra, el supremacismo religioso y el odio al terrorismo yihadista mantienen a estos bajo cohesión social, sin ser evidente las fisuras. Del lado de la oposición israelí, en cambio, los partidos permanecen fragmentados y las intenciones de voto los dejan afuera de la toma de decisiones reales.

Los seis partidos de la oposición que aún forman parte de la Knesset tienen dificultades para trabajar juntos, y al menos otros tres se preparan para competir en las próximas elecciones, aunque las encuestas le den mal, según The Economist.

El sistema de representación proporcional israelí favorece a los partidos más grandes, y el señor Netanyahu tiene un historial probado de persuadir a sus aliados para que dejen de lado sus diferencias y se presenten en listas conjuntas El sistema de representación proporcional israelí favorece a los partidos más grandes, y el señor Netanyahu tiene un historial probado de persuadir a sus aliados para que dejen de lado sus diferencias y se presenten en listas conjuntas

“Para el señor Netanyahu, lo mejor es que la oposición no tiene un candidato claro a primer ministro. En las últimas elecciones, en noviembre de 2022, un partido centrista liderado por Yair Lapid, ex primer ministro, se consolidó como la principal oposición. Sin embargo, desde entonces, su popularidad ha caído en picada”, afirma la agencia de noticias The Economist sobre los rivales de Netanyahu que fueron cayendo en el camino.

“En 2023, Benny Gantz, un ex general que se unió temporalmente al gobierno tras los atentados del 7 de octubre, era el favorito para suceder a Netanyahu. Pero su ambigüedad, sobre todo en cuestiones relativas a la gestión de la guerra en Gaza, y su reticencia a enfrentarse a Netanyahu, le hicieron perder apoyo. Su partido ahora no logra superar el umbral electoral”, agrega el diario estadounidense.

“Durante el último año, Naftali Bennett, otro ex primer ministro, subió en las encuestas y parecía encaminarse a desafiar a Netanyahu. Bennett, a pesar de sus ideas de derecha, ha sido durante mucho tiempo un acérrimo rival de Netanyahu. Sin embargo, en las últimas semanas, su partido ha estado perdiendo terreno frente al liderado por Gadi Eisenkot, otro ex general centrista que ha fundado su propio partido, expone la agencia.

“Aunque estos partidos tan dispares logren unirse en torno a un líder, e incluso si obtienen la mayoría en la Knesset, tendrán dificultades para formar gobierno. La coalición del Sr. Netanyahu incluye partidos de extrema derecha y ultrarreligiosos que, en general, coinciden en sus políticas. Los partidos de la oposición, en cambio, abarcan desde nacionalistas hasta islamistas conservadores y comunistas árabes. Es improbable que gobiernen juntos”, cierra la columna de The Economist de este viernes.

Otras noticias de Urgente24

Gobierno de Milei debate piso salarial de $1.070.000: ¿Por qué ahora?

"Adoctrinamiento" y publicidad de su libro: Javier Milei en la ORT

Paro cívico-militar: "El Gobierno oculta que se están muriendo por no tener prestaciones"

Milei logró aval del Senado para los jueces de una Cámara clave

Temas

Más Leídas

Seguí Leyendo