Hay que destacar que según la ley rusa: el momento y el lugar de las manifestaciones tienen que ser acordadas de antemano con los superiores, aunque en este caso los organizadores decidieron no hacerlo en una forma de intentar revelarse contra las reglas del sistema ruso. Además los mismos organizadores querían negociar las condiciones de la marcha con la autoridades durante un programa de televisión en vivo, a lo cuál el gobierno se negó.
Miles de manifestantes marcharon bajo las frases: "Rusia será libre", "Rusia sin Putin" y "Abajo el zar", mientras la policía, que ya había sido castigada en menor medida por el gobierno debido a lo que sucedió con Golunov, bloqueaba el acceso a ciertas calles e intentaban establecer barricadas y camiones de limpieza para rociar a los manifestantes con agua e impedir su avance.
Entre los manifestantes que salieron a las calles de Moscú (ciudad capital de Rusia) se encontraba una de las figuras de la oposición, Alexei Navalny, quien luego de unas horas en la marcha fue detenido. Todavía cuando una de las cosas por la que protestaban era por la liberta de presos políticos del régimen ruso.
"Las autoridades se asustaron terriblemente de la fantástica y unánime expresión de solidaridad sobre el caso de Golunov", tuiteó el político. "Es por eso que es importante para ellos destruir primero la solidaridad común y luego intimidar y encarcelar a quienes continúan insistiendo".
Recordemos que la relación de los ciudadanos rusos con la libertad de prensa es algo muy sensible, teniendo en cuenta que en los últimos años al menos fueron detenidos 8 periodistas que se dedicaban a lo mismo, o a cosas parecidas, a las que hace Iván. Entre ellos el periodistas checheno, Zalaudí Geríev que paso 3 años en prisión también por una publicación.
Así también se vio afectada la libertad de expresión cuando los legisladores rusos decidieron avanzar en cuanto a permitir la intervención del gobierno en el control de la World Wide Web (Internet). Las personas consumen solo un tipo de información y en consecuencia, cuando el saber diario de la población se base en datos aportados por el gobierno. Además de aislarlos del ámbito internacional al bloquear las aplicaciones de mensajería, y dificultar la evasión de las restricciones gubernamentales.
Aunque volviendo al caso de Golunov, su detención parece no haber sido una detención del gobierno, sino de la policía, que ya tuvo su castigo cuando el Ministro de Asuntos Internos de Rusia, Vladmir Kolokóstev, decidió remover al jefe de la policía de Moscú, Andréi Puchkov y otro alto funcionario, el general Yuri Deviátkin, jefe de la Dirección de Control del narcotráfico de la capital rusa, a quién le solicito su renuncia.
Sin embargo, según analistas el escándalo se produjo en un momento donde la sociedad rusa parece estar perdiendo la paciencia con lo que 'debe ser' y el status quo que atormenta al país desde hace décadas. Es por eso también que ven en todos los escándalos, la oportunidad para pedir por un cambio, como lo fue esta marcha y la defensa a Golunov por parte de los diarios mas importantes de Rusia.
En tanto, el acusado y luego liberado, Ivan Golunov aseguró que piensa proseguir con sus investigaciones como si nada hubiese ocurrido. "Espero que nadie se encuentre en un futuro en la misma situación que yo", dijo el periodista, recién salido de prisión.