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Artemis 2: Misión recuperada tras un susto con el inodoro de Orión en el espacio profundo

La tripulación estabiliza la nave y se prepara para la inyección translunar rumbo a un récord histórico, tras superar falla crítica en el inodoro de Orión

La misión Artemis 2 superó su primer gran desafío técnico con el inodoro de Orión en las cercanías de la Tierra. Lo que comenzó como una señal de alerta en el panel de control terminó convirtiéndose en una demostración de la pericia de la tripulación y la coordinación con el centro de mando en Houston.

Tras completar con éxito las maniobras de proximidad, los astronautas reportaron una falla en el sistema de gestión de residuos, un componente crítico para la habitabilidad de la nave en una misión de diez días.

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Grave falla en el inodoro de Orión puso en alerta a la tripulación, pero lograron resolver la falla técnica.

Afortunadamente, el inconveniente no pasó a mayores. Según los últimos reportes, la tripulación —integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen— logró estabilizar el sistema. Este éxito técnico permite que la hoja de ruta hacia la Luna continúe sin alteraciones, asegurando que la cápsula Orion sea un hogar funcional para sus cuatro habitantes.

Actualización del vuelo de Artemis 2: La tripulación y los equipos de tierra solucionan con éxito el problema del inodoro de Orión

El incidente ocurrió antes del encendido programado para el apogeo el 1 de abril. Una luz de avería parpadeante puso en alerta a los ingenieros en Houston. El equipo de control de la misión evaluó los datos telemétricos en tiempo real y guio a los astronautas en las reparaciones necesarias. La resolución del problema del inodoro de Orión es vital, ya que el sistema no solo gestiona desechos, sino que es parte del delicado equilibrio del soporte vital de la nave.

Tras el arreglo, los astronautas iniciaron un periodo de descanso necesario. Se espera que despierten a las 7:00 a. m. EDT de este jueves 2 de abril para ejecutar la maniobra de elevación del perigeo. Este encendido de motores es fundamental para dar forma a la órbita alta y preparar a la nave para la Inyección Translunar (TLI), el "empujón" definitivo que los sacará de la influencia terrestre hacia la Luna.

Día 2 del vuelo: El gran salto hacia la trayectoria lunar

El segundo día de misión será el más intenso hasta la fecha. Una vez despiertos, Wiseman y Glover probarán el dispositivo de ejercicio con volante de inercia, esencial para combatir la pérdida de masa ósea en microgravedad. Pero el evento principal será la maniobra TLI, coordinada por Christina Koch. Esta ignición del motor del Módulo de Servicio Europeo proporcionará 6.000 libras de empuje, acelerando la nave hacia el espacio profundo.

Esta trayectoria de "retorno libre" es una medida de seguridad histórica: asegura que, incluso sin encendidos adicionales, la gravedad lunar balancee a Orion de regreso a la Tierra el décimo día. Antes de este hito, la tripulación realizará una comprobación crítica de las comunicaciones de emergencia a través de la Red del Espacio Profundo, garantizando que el contacto con Houston sea ininterrumpido incluso en el punto más alejado de su órbita.

Día 6 del vuelo: Récord de distancia y el encuentro cercano con la Luna

Si todo avanza según lo previsto, el sexto día marcará un hito histórico. Orion alcanzará su punto más cercano a la superficie lunar, situándose a una distancia de entre 4.000 y 6.000 millas.

Dependiendo de la ventana de lanzamiento, Artemis II podría batir el récord de distancia de la misión Apolo 13, convirtiendo a estos cuatro astronautas en los seres humanos que más lejos han viajado de la Tierra.

Durante el sobrevuelo de la cara oculta, la tripulación quedará en silencio radial durante unos 50 minutos. En ese tiempo, se dedicarán a registrar observaciones geográficas y capturar imágenes de alta resolución.

Día 10 del vuelo: Escudo térmico, paracaídas y el regreso a casa

El tramo final de la misión (días 7 al 10) se centra en la seguridad y la ciencia de supervivencia. Tras salir de la esfera de influencia lunar, la tripulación realizará simulacros de protección contra radiación, construyendo refugios improvisados con equipos de la nave para evaluar la defensa contra tormentas solares. También pondrán a prueba el pilotaje manual de la Orión, una capacidad de respaldo crítica en caso de fallos en la computadora de navegación.

El último día, la cápsula se separará del módulo de servicio para enfrentar el desafío final: la reentrada. El escudo térmico deberá soportar temperaturas de 1.500 grados Celsius mientras la nave surca la atmósfera. El despliegue secuencial de paracaídas —desde los de frenado hasta los tres principales— reducirá la velocidad de la cápsula de 493 km/h a unos tranquilos 27 km/h para el amerizaje final en el Océano Pacífico. Con el equipo de la Armada de EE. UU. esperando en la zona de impacto, Artemis II cerrará un capítulo histórico, demostrando que incluso un problema con el inodoro no puede detener el regreso de la humanidad a las estrellas.

La misión concluirá el décimo día con un reingreso atmosférico a 1.500 grados Celsius y un amerizaje en el Pacífico, validando finalmente los sistemas que llevarán a la humanidad de regreso a la superficie lunar en los próximos años.

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