En consecuencia, al mismo tiempo que el Comité Permanente del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China decidió reunirse en una cumbre presidida por Xi para discutir sistemas de prevención del virus, muchos comenzaron a preguntarse sobre las reales consecuencias en la economía que el Coronavirus podría dejar a largo plazo en el país y a nivel global por supuesto.Los números de crecimiento siguen cayendo, teniendo en cuenta que el trimestre que viene se hablaría de un crecimiento de tan solo 4%, aunque: ¿que sucede fuera del país?
Al parecer el primer preocupado, además de Xi, es la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP). China es el principal país importador de petróleo, es decir quien más compra a nivel global, aunque un cambio en su capacidad de compra motivado por una baja en la capacidad de producción podría provocar un gran impacto en los precios del oro negro. Esto no solo sería un problema para los productores, sino también para los escenarios políticos que de desarrollan alrededor de la compra y venta de petróleo.
En consecuencia, la organización de países millonarios se reunirá el próximo martes y miércoles 04/02 y 05/02 en la sede central de la OPEP, Viena, para discutir como proseguir de cara a evitar una caída drástica en el precio. Aunque claro esto se traduce en un intento por establecer un bajo precio del petróleo, algo con lo que no están de acuerdo ciertos países productores, sobretodo para Arabia Saudita.
La realidad es que, sea cuál sea el recorte de precios que establezca la organización, el mercado no confía en la incertidumbre que significa la expansión del Coronavirus en China y las consecuencias que esto puede llegar a tener. Aunque el mercado del petróleo no es el único problema, los productos agrícolas también van a sentir el impacto de la crisis china. Esto nos dirige directamente al acuerdo comercial entre China y Estados Unidos.
Recordemos que el pasado 15/01, finalmente las dos grandes potencias económicas firmaron el acuerdo comercial que dio un final parcial al enfrentamiento de aranceles que comenzaron hace más de 1 año y medio. Una de las cosas a las que se comprometió China fue a invertir aproximadamente US$ 200 mil millones en compras de bienes y servicios estadounidenses durante por lo menos, los próximos dos años, a cambio, Estados Unidos levantaría solo algunos de los aranceles comerciales que más estaban dañando a la economía china. Sin embargo, con el Coronavirus instalado, esto ya no será tan llevar adelante.
Si bien esto no significa que se reanudará la guerra comercial, ni que China no vaya a cumplir con su palabra, si tal vez se traduce en que las compras masivas desde Asia podrían llegar un poco más tarde de lo esperado. Esto no solo vale para Estados Unidos, sino que también para otros países exportadores como Argentina, cuyo mercado se la soja tiene como principal comprador a China. Pero volviendo a Washington, una disminución en las exportaciones también se podría traducir en una desventaja electoral para Donald Trump.
En tanto, según dio a conocer Bloomberg, China estaría esperando cierta "flexibilidad" por parte de las autoridades norteamericanas, aunque de acuerdo a un portavoz del Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer: "Washington no había recibido ninguna solicitud de China para discutir cambios en los compromisos de compra de Beijing", explicó. Lo mismo desde China, donde no hubo comentarios al respecto.
"Esta es una cuestión de ayudarlos si podemos, ofreciendo nuestra asistencia, comprometiéndonos con ellos, es un esfuerzo humanitario de nuestra parte, nada que ver con las rivalidades económicas", explicó el Asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, hace algunos días cuando recién comenzaban a verse las consecuencias de la epidemia.