Lo cierto es que el presidente, en plena campaña electoral, no desperdició el episodio de su enfermedad para intentar ganar puntos: desde el hospital, grabó un video diciendo que había aprendido todo sobre el COVID-19 en la escuela real, tras lo cual salió a saludar desde una camioneta a los seguidores que lo esperaban en la puerta del hospital.
El lunes, Trump fue trasladado a la residencia presidencial en el helicóptero Marine One poco antes de las 7 pm (hora local).
El presidente hizo de su regreso a la Casa Blanca todo un símbolo de triunfo: se paró frente a una entrada iluminada con 4 banderas estadounidenses y, posando frente a las cámaras, se sacó el barbijo.
Poco después apareció un video en el que Trump pide no dejar que el coronavirus "nos domine".
"No le teman. Lo vamos a vencer. Tenemos el mejor equipo médico, tenemos las mejores medicinas -todas desarrolladas recientemente- y le vamos a ganar. Volvemos al trabajo. Estaremos en el frente. Como su líder, yo debía hacerlo. Sabía que existía un peligro pero debía hacerlo. Nadie que sea un líder no haría lo que yo hice. Sé que hay un riesgo, que hay un peligro, pero eso está bien. Ahora estoy bien y quizás soy inmune. No lo sé."
Nuevamente, Trump aquí está desafiando a la ciencia, que hasta el momento asegura que la reinfección por coronavirus es posible.
Aún así, habrá que esperar para ver cómo le juega esto a nivel intención de voto. Si algunos votantes se sienten conmovidos por la historia de superación de la enfermedad y perciben su actitud como la de un guerrero o si nuevamente termina -como en otras ocasiones- quedando como un payaso intentando utilizar el episodio políticamente.