El contraste con las privadas era todavía más visible. En la recopilación publicada por Onda Cero, NC Report otorgaba al PP un 33%, frente al 25,6% del PSOE, mientras Sigma Dos para El Mundo situaba a los populares en el 31,3% y a los socialistas en el 24,6%. Las ventajas eran de 7,4 y 6,7 puntos, respectivamente, y ambos estudios colocaban a Vox en el 19,3%. Aunque diferían en la magnitud de los apoyos, coincidían en presentar al partido de Feijóo como primera fuerza y a Abascal como una pieza decisiva para formar Gobierno.
El promedio de noviembre de esa selección, con datos publicados hasta el día 2, mantenía al PP en el 31,6%, al PSOE en el 25,8% y a Vox en el 19,4%. Ese corte temporal importa: no incorpora el último sondeo mencionado, difundido el 5 de noviembre. Por eso, sus diferencias sirven para comparar escenarios, pero no para afirmar que determinados votantes hayan cambiado de partido entre una medición y otra. Las fechas de las entrevistas y los métodos de cada encuestadora también condicionan el resultado.
La última encuesta rompe con aquel liderazgo popular, pero conserva la mayoría de derechas. La ventaja del PSOE se limita a siete décimas, muy lejos del margen del CIS, y sus 126 diputados no bastarían para neutralizar los 179 de PP y Vox. El dato ofrece a Sánchez una posición más competitiva, aunque deja una advertencia para el espacio progresista: incluso ganando en votos y escaños, podría perder el Gobierno si sus adversarios conservan la suma necesaria para investir a Feijóo.
El accidente ferroviario de Urda dejó 69 fallecidos y abrió una crisis en Transportes en plena precampaña de las elecciones del 29N.
FOTO: EFE
Urda y los frentes que siguen abiertos
El liderazgo socialista en esta encuesta no significa que el coste electoral de Urda esté cerrado. El sondeo se difundió apenas ocho días después del accidente y cuando el relevo en Transportes acababa de producirse. La salida de Óscar Puente supone una respuesta política, pero no resuelve por sí sola las preguntas sobre la seguridad ferroviaria, las responsabilidades de gestión y las medidas necesarias para evitar otra tragedia. Las próximas mediciones, especialmente las que recojan entrevistas posteriores al inicio de la campaña del 13 de noviembre, permitirán comprobar si Sánchez consolida esa posición o si la crisis sigue erosionando sus apoyos.
La evolución de las investigaciones judiciales añade incertidumbre a ese calendario. El caso Koldo volvió a ocupar la agenda este jueves con seis detenciones y registros vinculados a una nueva causa, mientras Sánchez negaba cualquier relación con los detenidos. Al mismo tiempo, el conflicto alcanzó al PP por otra vía: el antiguo asesor de Ábalos aseguró que el abogado popular Alberto Durán le había ofrecido dinero a cambio de información contra el presidente y su entorno. El PP niega tajantemente esa acusación, que no permite presentar como acreditado un acuerdo entre ambas partes. Son dos frentes distintos: las pesquisas sobre la trama y la controversia sobre los supuestos contactos para obtener información.
El rescate de Air Europa también puede llevar la discusión judicial hasta la recta final de la campaña. Según la información publicada por El País, el juzgado que investiga la operación citó como testigo a Sara Aagesen para el 23 de noviembre, en la misma semana de las elecciones. La causa examina la concesión de 475 millones de euros de ayuda pública a la aerolínea y contempla otras declaraciones los días 23 y 24. Comparecer como testigo no implica estar investigado, pero sitúa las decisiones del Ejecutivo bajo escrutinio cuando los partidos estarán disputando los últimos votos.
A esos procedimientos se suman la investigación sobre Begoña Gómez y el enfrentamiento por la regularización extraordinaria de inmigrantes, asuntos que la oposición mantiene entre sus argumentos contra el Gobierno. Conviene distinguirlos: una causa judicial exige atender a los hechos investigados y a sus resoluciones; una decisión migratoria plantea una disputa sobre políticas públicas. Su presencia simultánea puede dificultar que Sánchez concentre la campaña en la economía, aunque tampoco permite dar por descontado un efecto electoral uniforme. Cada controversia puede movilizar a sus adversarios, reforzar a sus partidarios o alterar las prioridades de quienes todavía no han decidido su voto.
Pedro Sánchez junto a Begoña Gómez. La investigación judicial sobre su esposa sigue presente en el debate político antes de las elecciones del 29N.
FOTO: CRISTINA QUICLER / AFP
La prueba para el PSOE será sostener esa competitividad mientras estos asuntos continúan produciendo noticias. Por eso tendrán especial interés los sondeos de mediados de noviembre y, más aún, aquellos cuyo trabajo de campo se realice después del arranque oficial de la campaña. Comparar oleadas de una misma encuestadora ayudará a distinguir movimientos persistentes de variaciones aisladas. Por ahora, el dato permite afirmar que Sánchez sigue en la disputa por el primer puesto; todavía no demuestra que haya dejado atrás el desgaste ni que pueda convertir esa resistencia en una mayoría para gobernar.
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