El martes próximo pasado 20/2, Haley había convocado a la prensa para una de las comparecencias más inusuales de la política estadounidense reciente, en la que anunció que no pensaba “irse a ninguna parte” por muy dura que fuera la caída en Carolina del Sur, y que aguantaría al menos hasta el supermartes. “Soy una mujer de palabra. No voy a tirar la toalla cuando una mayoría de estadounidenses no comulgan ni con Trump ni con Biden”, advirtió este sábado. También dijo que si no se retiraba era para evitar una elección “al estilo soviético, con una sola opción en la papeleta” en las citas de las primarias que quedan por delante.
La primera es la de la próxima semana en Míchigan. El supermartes cae este año 2024, el 5 de marzo. Es el día en el que coinciden votaciones por todo el país (15 estados deciden 874 de 2.429 delegados republicanos). También es la fecha que acostumbra a dejar resueltas las papeletas de ambos partidos. En eso, este 2024, año del gran déjà vu electoral en Estados Unidos, no parece arriesgado escribir que no hará falta esperar hasta entonces para empezar a prepararse para una reedición del duelo Trump-Biden.
La jornada electoral empezó en los 46 condados de Carolina del Sur a las 7:00, y no registró mayores incidentes. Eran unas primarias abiertas, de modo que cualquier ciudadano con un documento de identificación y un número de la Seguridad Social podía participar, independientemente de si estaba registrado como republicano o no, salvo que hubiera votado en las primarias demócratas, celebradas a principios de febrero. Esta vez, la participación fue mucho más alta que en aquella, en la que había aún menos duda de que Biden saldría elegido. Chris, interventor en uno de los lugares de votación, instalado en un instituto al oeste de Greenville, una encantadora ciudad a los pies de las Apalaches, explicó a las 11:00 que ya se había superado el número de votantes en esas cuatro horas con respecto a los que se presentaron en las primarias demócratas.
Donald Trump, Haley y compañía
La papeleta mostraba los nombres de Trump y de Haley, pero también los de dos espontáneos que quieren ser presidentes, David Stuckenberg y Ryan Binkley, y los de tres que quedaron por el camino en la carrera por la designación republicana: Vivek Ramaswamy, Ron DeSantis y Chris Christie. ¿La explicación? Se retiraron antes que terminara el plazo para que los funcionarios electorales pudieran borrarlos de la lista.
El expresidente será un candidato con una espada de Damocles judicial sobre su cabeza
Hay cuatro juicios penales abiertos contra él, en los que lo acusan de 91 delitos. Puede seguir arrasando en una primaria tras otra, pero si es finalmente el elegido por los republicanos su campaña electoral estará condicionada por las citaciones de los jueces para que se siente en el banquillo de los acusados.
Trump ya ganó en los caucus de Iowa, en las primarias de New Hampshire y en la votación híbrida caucus/primarias de Nevada. Carolina del Sur cierra el cuarteto de elecciones tempranas de la larga campaña de las presidenciales, que culmina con la votación del próximo 5 de noviembre en la que todo indica que el candidato republicano se las verá con el presidente Joe Biden; la apuesta, salvo catástrofe, del Partido Demócrata.
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