Según cifras oficiales de Amnistía Internacional, más de 1.400 escolares en Nigeria han sido raptados y al menos 317 (sumados los de ahora) permanecen aún en cautiverio de grupos armados, responsables de las mayorías de las desapariciones forzadas locales.
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Esta foto de archivo de diciembre de 2020 muestra un aula vacía con mochilas y artículos pertenecientes a los alumnos de la Escuela de Ciencias del Gobierno, donde hombres armados secuestraron a estudiantes, en Kankara, en el estado noroccidental de Katsina [Archivo: Kola Sulaimon/AFP]
Cinco de los 19 niños y niñas estudiantes secuestrados de la Universidad de Greenfield fueron asesinados brutalmente, tal como la masacre de 333 alumnos tomados como rehenes en Kankara.
También de las 276 estudiantes secuestradas en Dapchi, cinco fueron asesinadas, mientras que una, Leah Sharibu, continúa en las garras de la guerrilla. Asimismo, han sido asesinados cinco de los 136 escolares a quienes se secuestró de la Escuela Salihu Tanko Islamiya, en Tegina.
Descenso de escolarización por temor al secuestro, según Amnistía
“En todos los casos, las autoridades nigerianas se han mostrado escandalosamente poco dispuestas a investigar estos ataques o a garantizar que los responsables de estos crueles crímenes comparecen ante la justicia. Cada nuevo ataque viene seguido de nuevos secuestros que privan a los y las escolares de su derecho a la libertad, y dejan a las familias de las víctimas sin esperanza de acceder a la justicia, la verdad o la reparación”, manifestó Osai Ojigho, directora de Amnistía Internacional Nigeria.
“Las autoridades nigerianas deben cumplir urgentemente la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño, de la que es Estado Parte. Deben tomar medidas concretas para prevenir el secuestro de niños y niñas, garantizar que los sospechosos de responsabilidad penal comparecen ante la justicia en juicios justos, y rescatar a los cientos de niños y niñas que permanecen en cautiverio”, explicó.
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Nigo, una niña nigeriana de 14 años, fue raptada por Boko Haram en noviembre. Tras escapar al Níger, recibió apoyo de un programa patrocinado por el UNFPA. © UNFPA Níger/Souleymane Saddi Maazou
Muchas de las niñas raptadas terminan siendo esclavas sexuales de los grupos armados (algunos yihadistas locales como Boko Haram), que las obligan a vestirse con hiyab y realizar labores domésticos, mientras los niños reclutados terminan contra su voluntad siendo guerrilleros o asesinados.
Al respecto, Nigo, una niña de 14 años procedente de Damasak, que estuvo 45 días secuestrada por los Boko Haram, relató su calvario al Fondo de Población de la ONU (UNFPA).
"Nos contaban que habían matado a nuestros padres por no ser creyentes. Nos decían que éramos sus esclavas y que nos harían lo que quisieran", contó la niña Nigo.
Un día, los insurgentes reunieron a las niñas y anunciaron que, desde aquel día, todas estaban casadas.
"Tenía miedo, mucho miedo, porque sabía que iba a comenzar una nueva vida para mí", afirmó.
La sobreviviente nigeriana de 14 años, que logró escaparse con cuatro niñas, dijo que fue violada por un hombre que tenía la edad de su padre, todas las noches.
"Ni siquiera sé su nombre", aseguró Nigo. "No me hablaba. Solo lo veía por las noches, cuando venía a acostarse conmigo", contó.
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