El arrollador triunfo en el 2002 de Chirac, un aristócrata popular, cerró el paso a la ultraderecha gala gracias al apoyo de la Izquierda francesa que traicionó sus principios para salvaguardar los derechos humanos.
Los partidos de Izquierda como el Partido Comunista (PC) y el Partido Socialista (PS) cuyo presidenciable Lionel Jospin no logró una segunda vuelta, se enfilaron detrás del conservador Chirac para que no ganará el "Fascismo". Esto mismo, según especulan los analistas políticos de Argentina, sucedería con los votantes de Myriam Bregman (FIT) que en las próximas urnas optarían por Massa —y no voto en blanco— para salvar según ellos "40 años de Democracia".
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Manifestación del 1 de mayo contra Le Pen.
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En cuanto al balotaje Chirac-Le Pen del 2002, que perdiera el duelo este francés apodado como “Fascista” se debió en gran parte a sus declaraciones negacionistas, racistas y discriminatorias contra los homosexuales y judíos que activó el temor social. De hecho, en dialogo con la revista Bretons, Le Pen soltó que el Holocausto “era un detalle de la historia” y puso en duda al genocidio judío.
“Yo solo sé que en Auschwitz estaba la fábrica de IG Farben, en la que había 80.000 obreros. Que yo sepa, no fueron gaseados ni quemados", dijo.
Como invitado al programa L'heure de vérité, diez años antes del balotaje, Le Pen también soltó que "los enfermos de sida eran como unos leprosos" ya que "al respirar el virus por todos los poros, son un peligro para el equilibrio de la nación".
Si bien tales afirmaciones no son comparables con las del candidato libertario Javier Milei, este presidenciable derrapó en algunas declaraciones públicas al decir que ellos “son superiores moralmente y estéticamente” o al llamar “mogólicos y viejos meado” a los opositores. El economista se defendió luego y argumentó que ello fue descontextualizado.
Una decisión difícil para el ciudadano argentino que se dirime entre seguir con una gestión que los llevó al borde de la hiperinflación o probar con un novato bloque político que quiere dinamitar al Banco Central y tiene tintes extremistas.
Tal como 'votar con la nariz tapada' o que 'gane el ladrón y no el fascista' eran las mismas premisas esbozadas por la Izquierda francesa y la centroderecha que coronó a Chirac como presidente para evitar la asunción de Le Pen. Durante las dos semanas previas al balotaje, el mundo político y amplios sectores se enlistaron detrás de Chirac para 'salvar a la Democracia'.
El 1 de mayo del 2002 bajo el estandarte de un “voto republicano” más de un millón de franceses se manifestaron en las calles contra la amenaza fascista, mientras en los medios de comunicación los dirigentes se dignaron a embestir contra el ‘monstruo’ de Le Pen, cohesionándose al interior social pese a las diferencias ideológicas.
El legado de Le Pen, enmascarado en la actual Reagrupación Nacional liderada por su hija, la diputada Marine Le Pen, goza por estos días de 89 escaños en el Congreso. Marine, la eterna candidata a la presidencia que perdió con Emmanuel Macron por 17 puntos porcentuales y que 'desdemonizó' a la Derecha, algún día podría llegar al Palacio de Eliseo. Hace poco, esta dirigente de extrema derecha y de relación turbulenta con su padre, condenó a Hamás tras la masacre en Israel y brindó el "apoyo a todo el pueblo judío" en busca de capitalizar esos votantes de cara a la próximas generales.
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