Fractura demócrata
La determinación de Kamala podría ser una estrategia para mostrarse más firme en política exterior como lo hace respecto a la inmigración ilegal, sin embargo, a la vez resulta dañina porque aleja a los jóvenes progresistas y los votantes de origen árabe y musulmán, una base significativa del partido.
El riesgo es que en estados importantes como Georgia, los demócratas no salgan a votar, o voten por el tercer partido. Kamala podría perder votos calves.
"Así es. Los crímenes de guerra y el genocidio continuarán", dijo la representante Rashida Tlaib, demócrata y primera mujer palestino-estadounidense elegida para el Congreso.
"No entiendo por qué la vicepresidenta Harris dice que apoya un alto el fuego y no hace nada para imponer un embargo de armas", se preguntó una joven en diálogo con Reuters.
Los estrategas políticos estiman que casi un millón de musulmanes emitieron sus votos en las elecciones presidenciales de 2020, muchos de ellos concentrados en estados en disputa, y que aproximadamente el 70% respaldó al presidente Joe Biden.
En febrero en Michigan, hogar del mayor porcentaje de árabe-estadounidenses en USA, los activistas árabe-estadounidenses que lo respaldaron en 2020 amenazaran con soltarle la mano a Biden en las elecciones de noviembre por su mantenido apoyo a Israel en la guerra en Medio Oriente y la consiguiente crisis humanitaria en Gaza. "Sin alto el fuego no hay votos".
A los árabes estadounidenses no les basta que Biden-Harris endurezca su retórica contra Benjamin Netanyahu; piden un alto el fuego permanente y el fin de la financiación militar a Israel.
En mayo la ola de manifestaciones a favor de Palestina y en contra de la asociación USA-Israel en las universidades más importantes de Estados Unidos convulsionó al país. Los numerosos arrestos y amenazas de expulsiones y amonestaciones no contuvieron a una fuerte minoría rebelde que exigía que sus universidades condenaran el ataque de Israel a Gaza y desinvirtieran en empresas que venden armas a Israel, que rompieron lazos con universidades israelíes, y un alto al fuego “permanente e inmediato”.
Los manifestantes se instalaron en campamentos en varias instituciones educativas como el Instituto Tecnológico de Massachusetts, el Emerson College, la Universidad de Texas en Austin, la Universidad de Michigan y la Universidad de California en Berkeley. La policía tras semanas, logró expulsarlos con granadas aturdidoras y gas lacrimógeno. Se reportaron más de 2.400 arrestos en unas 60 universidades.
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