Desde comienzos de 2024, Javier Milei convirtió a Lali en uno de sus blancos preferidos dentro de la llamada batalla cultural. La llamó "Lali Depósito", la acusó de vivir de fondos estatales y llegó a definirla como "parásito", pese a que los recitales de la cantante se financian mediante estructuras privadas y venta de entradas.
Ahora, lo interesante es que, mientras la pelea política escalaba, la artista siguió acumulando convocatorias masivas. Los dos River agotados de alguna manera le responden a quienes pronosticaban un derrumbe de popularidad. Porque podrán discutirle las ideas, pero llenar un estadio para más de 80.000 personas por noche no es exactamente la imagen de una carrera en crisis.
La feroz crítica de Yanina al discurso político de Lali en River
Si Lali eligió responder desde el escenario, Yanina Latorre eligió hacerlo desde el análisis más crudo y pragmático del negocio del espectáculo. Sin vueltas, sin corrección política y con ese estilo que suele generar tantas adhesiones como rechazos.
Dese su programa en El Observador, la conductora sostuvo que los artistas tienen derecho a pensar lo que quieran, pero considera que convertir esas posiciones en una bandera pública suele terminar afectando la carrera profesional.
"Yo siempre digo que el artista tiene que tener [opinión], pero lo mejor es que no se lo manifieste públicamente. Acordate cómo lo pagó Dady Brieva, cómo lo pagó Flor Peña". Contó que ambos artistas perdieron públicos, shows y programas por hacer públicas sus posturas ideológicas.
Por eso después recomendó que lo preferible es guardarlas para el ámbito privado para evitar politizarse. "Yo no me metería para seguir siendo exitosa. Después que puertas adentro o en otro momento, si vas a hacer una nota, porque al final se te termina medio politizando la carrera y a veces dejás de facturar, no por falta de éxito".
La observación de Yanina apunta a una lógica bastante conocida en el entretenimiento: cuanto más se identifica una figura con una posición política determinada, más difícil resulta mantener el apoyo de públicos que piensan distinto.
Según explicó, el problema no pasa por la libertad de expresión sino por el impacto comercial que puede tener esa exposición. En otras palabras: la gente paga una entrada para ver un show y no necesariamente para escuchar un discurso político.
La panelista también sostuvo que Lali siempre tuvo una cercanía ideológica con el peronismo y el kirchnerismo, aunque consideró que esa postura se profundizó desde que está en pareja con Pedro Rosenblat. "Igual ella (Lali) siempre estuvo comprometida con la parte política, creo que es una chica peronista o kirchnerista desde siempre, pero desde que está con Pedro Rosenblat todo como que se exacerbó".
Paradójicamente, hay una fuerte contradicción con la realidad, porque mientras Yanina advierte sobre una eventual pérdida de público, la realidad muestra a una artista que acaba de llenar dos veces el estadio más importante del país.
Por un lado están quienes creen que el arte y la política deberían permanecer separados; y del otro lado quienes recuerdan que la historia de la música está llena de artistas que tomaron posiciones políticas sin esconderlas, como Mercedes Sosa o hasta Los Redondos. Y en el país donde decir lo que uno opina es casi una declaración de guerra, ¿hasta dónde una figura puede decir lo que piensa sin que eso termine condicionando su carrera?
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