Pero su descargo contra los legisladores del Congreso de la nación no terminó allí, y siguiendo, a puro insulto, añadió:
“Quiero felicitar a todos los tarados del Congreso que hicieron una ley de teletrabajo que escupió y orinó el sistema. ¿Por qué doy mi punto de vista? Contratás a alguien como teletrabajo y hay que contratarlo en relación de dependencia. Una persona que podría haber tenido dos, tres trabajos, cortos, sencillos, con nuevas metodologías de trabajo, los llevamos a como teníamos las metodologías de trabajo en los 60, en los 70, que todavía no ha cambiado”, cuestionó el dueño de la radio Vorterix.
Y siguió: “¿Y así quién va a contratar gente de esta forma? Si cada una de estas personas va a tener la misma carga que se viene haciendo. Una de las razones por las cuales no se está contratando gente. Que el que da trabajo no quiera dar trabajo. Y lo otro también es decir que exige que el que toma la decisión de si hace teletrabajo o no es el contratado. No contratado, el que le das trabajo. Porque no es contrato, ojalá fuera un contrato”.
Asimismo, Pergolini añadió que "en ningún país del mundo" han sacado una ley parecida a la ley de Teletrabajo que se aprobó en Argentina "¿Por qué? Porque la están estudiando. Porque ponen a los empresarios, que son los que van a dar trabajo, pero se sigue pensando que el que da trabajo es un hijo de puta. Hacen todo para que el tipo que da trabajo, no dé trabajo", sentenció.
“Imbéciles ya son, pero están a minutitos de ser hijos de puta”, agregó enfática y eufóricamente el conductor radial al hablar de la ley de Teletrabajo.
El malestar sobre la sanción a la ley también la mostró el sector empresario, que consideró que la normativa desalienta la contratación ante la arbitrariedad de algunos puntos de la ley como la reversibilidad, que permite que el consentimiento prestado por la persona que trabaja en una posición presencial para pasar a la modalidad de teletrabajo podrá ser revocado por la misma en cualquier momento de la relación.
Incluso, desde la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) señalaron como un error “la regulación de cuestiones del futuro con conceptos del pasado”.