"(...) Con renovado optimismo de clase media, la oposicion lanza candidatos al 2023 casi sin reparar en el 2021 (Bullrich, Lousteau, Cornejo, Rodríguez Larreta, Carrio, Espert), propone actos contra el gobierno como el de hoy a la tarde (N. de la R.: sábado 27/02), se reorganiza en lo mediático y presume de ponerse la ropa de otros: quizas sueños de un día. Macri, mientras, se mantiene aislado (ya no tiene cerca a Peña ni a D'Andreis), confronta con la parte política del Pro y se toma su tiempo de espera con el 'modelo Cristina' como ejemplo cuando él era Presidente. Para distraerse, apuntó a los negocios y, junto al empresario Martin Migoya (Globant), parece que cerraron un emprendimiento en la FIFA para transmitir en todas partes, como una suerte de Netflix -reemplazando a la televisión-, el proximo Mundial de Fútbol. Tambien el piensa en la boletería, esta sin trabajo."
Bueno, esto es una novedad y también un misterio. Se esperan precisiones.
Acerca de Macri como CFK 2015 a 2019, una aclaración: Cristina Fernández de Kirchner pudo hacerlo porque siempre fue, aún en esos días, la dirigente nac & pop, quizás peronista, con más popularidad en el espacio. Nadie pudo superarla.
En cambio, difícil que sea el caso de Macri. Al menos Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal tienen mejores mediciones que el exPresidente hoy embajador de FIFA, algo que ubica a Macri más cerca del rol de emérito que dirigente activo.
Ya que estamos con la nota de García, un par de párrafos más, ya que se mencionó la movilización convocada por la oposición para hoy sábado 27/02:
"Justo al que acusan de “palo blanco” (“testaferro” en la jerga patagónica) lo vienen a defender por “negro”. Al condenado no firme Lázaro Báez, custodio de la memoria de Néstor Kirchner —entre otras preservaciones— lo salió a proteger Oscar Parrilli, básico vocero de Cristina, luego de la pena de doce años de prisión que le acaba de aplicar la justicia por lavar fortunas. Para evitar discriminaciones odiosas, el senador utilizó en su registro cromático, la palabra “morocho” en lugar de negro, no vaya a ser que amenacen suspenderlo en la Cámara alta por servirse de palabras indeseadas por la moda: estima que la oscuridad de la piel de Báez contribuyó a que le colgaran el delito, más por peronista que por aprovecharse del Estado para acumular una riqueza extraordinaria durante la administración de los
Kirchner.
Cándida reflexión, por lo menos, como la de los entusiastas opositores
que invocan esta determinación judicial para comprometer en el futuro a la familia Kirchner. Discutible derivación: si complican a la viuda y a sus hijos también podrían afectar a los bancos que, entre otros operadores, tramitaron negocios de buena fe con Báez.
Además, la causa deberá transitar aún por Casación y, luego, por la Corte Suprema —a la que no se le pueden imponer plazos para decidirse— siempre y cuando no se habilite antes un tribunal intermedio, tal como ha propuesto un núcleo de juristas convocado por el gobierno. O sea, hasta las calendas griegas, aunque todos saben que en Grecia no existían las calendas.
Igual, el fallo contra Báez, hijos y asociados, iluminó un episodio que muchos olvidaron. Última cena sin registro pictórico ni obra maestra, pero de inevitable recuerdo nostálgico: Néstor Kirchner se despidió de la vida luego de compartir una comida hasta la una y treinta de la madrugada en su chalet sureño, junto a Cristina y al dilecto matrimonio Báez (ahora divorciados, ya que Lazaro atravesó dos parejas desde que lo detuvieron).
Por la mañana, además, ambos amigos estuvieron repasando proyectos, haciendo cuentas, en solitario. No era una novedad este activo tráfico entre los dos, de ahí que sorprendió luego del desenlace trágico —en el que Néstor quizás haya sido peor atendido que Maradona— la involución amistosa que Cristina sostuvo con los Báez, primero agradeciendo apenas el mausoleo que le donaron a los restos de su marido y, luego, descendiendo en el afecto y la relación a medida que transcurría el tiempo.
No se le recuerdan declaraciones a favor de la familia —a menos que uno
considere a Parrilli como su representante oral—, ni una visita al penal o al nuevo paradero de arresto domiciliario de Báez. En ese plano, ha sido mezquina o nula con sus presentaciones ante lo que ella llama los “perseguidos” de la Justicia: ni siquiera firmó una de las tantas cartas de protesta por las detenciones, tampoco recorrió las salas de visita de su elegido vice Boudou (aunque dicen que le envió palabras de aliento), de su ex ministro Julio de Vido o de “Josecito” López, al que confesó haber criado con Néstor como a un hijo.
Entonces, tal como su vástago Máximo, creen superar en silencio lo que es público, sostienen el dicho “esta lluvia no me moja”, e ignoran la trayectoria megamillonaria de Báez, el affaire Ciccone, la tragedia de Once o los bolsos arrojados en un instituto religioso que supo crear un arzobispo (monseñor Di Monte) al que ella llamaba para que le acercara estatuas de la Virgen de Luján como un regalo a sus invitados presidenciales. Uno de los beneficiados con unción por esos obsequios católicos fue el mismo Hugo Chavez, quien retrasó en una ocasión la salida de su avión para poderse llevar personalmente la considerable efigie de yeso (...)".