Carolina Vargas Aignasse es la Ministra de Gobierno y Justicia, de la cartera más política de Tucumán, y es hoy la mujer, que en sus espaldas carga las decisiones y negociaciones más pesadas de la agenda gubernamental de la provincia.
Sin embargo, hay que destacar, siguiendo el lineamiento peronista, y es que tiene alma de conductora, en el buen sentido de la expresión. No sólo porque entiende como conducir desde su lugar y construir liderazgo. Si no porque entiende como conducir su vida privada en conjunto.
Es una de las mujeres más poderosas que mantuvo el equilibrio del gobierno en las peores crisis o en las negociaciones más duras con los gremios, y aun así sabe darse un tiempo para ser una madre muy presente. La política y el poder nunca fueron impedimento para llevar sus embarazos y estar con su familia. Es una de las mujeres más poderosas que mantuvo el equilibrio del gobierno en las peores crisis o en las negociaciones más duras con los gremios, y aun así sabe darse un tiempo para ser una madre muy presente. La política y el poder nunca fueron impedimento para llevar sus embarazos y estar con su familia.
Y eso lo vemos, en una nota que publico el diario digital tucumano VOVE y que nos sorprendió gratamente, en el que Vargas Aignasse se encuentra cómoda realizando acrobacias junto a sus hijas, en un espectáculo del Circo Mundial.
Y como nota de color, nadie lo sabía, simplemente “mamá Carolina” decidió hacerlo. Y eso hay que destacarlo, supo conducir hasta un público, con una sonrisa y siendo toda una estrella se llevó los aplausos, además de tener un momento grato familiar.
Y esta capacidad de seguir siendo Carolina Vargas Aignasse, quien negocia y acompaña al conductor elegido por el partido, puede reunirse con los pesos pesados de la política y mañana tomar una clase de acrobacia en tela y después ganarse la simpatía de un público, cuando al día siguiente se sentará a tratar la continuidad o no de una medida, o el aumento o no de un porcentaje.
Otras figuras hubieran sido criticadas, pero Carolina Vargas Aignasse, nunca, por el sólo hecho que es parte de su personalidad. No es una actriz, es una verdadera conductora de la vida, y de este espectáculo que se llama política.