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Resolviendo lo doméstico o el arte de tragarse sapos

No todos los políticos profesionales se encuentran preparados para gobernar. Son trabajos bien diferentes. Hay muchos políticos profesionales que si llegaran al gobierno quedarían atrapados en indefiniciones, incertidumbres e inexperiencias. ¿Qué clase de gobernante será finalmente Alberto Fernández?

"Tragarse sapos es una expresión coloquial que hace referencia a una situación que no es agradable pero de la cual no hay escapatoria, por lo tanto se debe aceptar y continuar. (...)
Ya el propio Aristóteles reconocía que los sistemas éticos no pueden ser completamente cerrados ya que no siempre aplican a la mayoría de las circunstancias, por ende, no pueden dar respuestas satisfactorias en cada ocasión. (...)
Max Weber también comprendió esto, pero reconoció que perderse en este razonamiento podría implicar una actitud cínica ante los problemas políticos de las sociedades modernas.
Si comprendemos la política como violencia como lo hace Máximo Tejedor, o, para ser más específicos, como gestión de la violencia legítimamente establecida dentro de una sociedad, determinar estas cuestiones no es de poca importancia.
En su ensayo “La política como vocación” exhibe una propuesta alrededor de estos temas. Parafraseando a Weber, todo sujeto político se rige de acuerdo a un tipo de moral: la moral de la convicción o la moral de la responsabilidad.
Ambas son diametralmente distintas, no necesariamente antagonistas, se mueven con sistemas de referencia morales diferentes, aunque Weber luego termina matizando esto refiriendo que ambas pueden ser complementarias.
(...)".
Rodrigo Ramírez,
"Tragarse Sapos Como Acción Política".

 

Con cierta periodicidad, Jorge Molina, consultor de comunicación política; su socio Roberto Barga, frecuente panelista en programas de TV y columnista de Urgente24; y Edgar Mainhard, intercambian datos y pareceres sobre la coyuntura, quedan constancia de ello tanto en YouTube como en SoundCloud/Spotify.

En esta ocasión transcurrió un mes entre el anterior y el más reciente encuentro, y Mainhard explicó al comenzar que la diferencia era un Presidente más débil, un dólar más alto, menor popularidad y un rumbo más nítido hacia el FMI.

Pero Molina consideró que la novedad era la explosión de lo que llamó "grieta ideológica" en el Frente de Todos, expresada en la misiva de Cristina Fernández de Kirchner.

Barga agregó que el presidente Alberto Fernández se encuentra, en ese debate interno, intentando 'surfear' entre el poder fáctico y el poder institucional, no alejarse de Sergio Massa, aproximarse al peronismo federal y no perder contacto con CFK: un consumo excesivo de energía para magros resultados.

Mainhard preguntó cuál sería la definición del Presidente de la Nación, ya que pese a sus esfuerzos por evitar lo taxativo, ya no queda mucho margen. ¿Sería finalmente la oportunidad de ganar independencia, decisión que se bautizó como 'Albertismo'? (aunque CFK acaba de notificar, 'urbi et orbi', que ella jamás le quitó independencia en una Argentina presidencialista).

Molina recordó que en 'el día después', Fernández le dijo al diario La Nación que no tenía previsto modificar su gabinete de colaboradores, mientras caminaba hacia el Centro CCK a homenajear la memoria de Néstor Kirchner, acompañado por el líder del Frente Renovador, Sergio Massa; y por la autora del ensayo crítico "Cristina versus Cristina", Vilma Ibarra.

Barga dijo que precisamente ese era el problema de Alberto F.: Afirmar algo y más tarde decir exactamente lo contrario, en un insostenible afán de intentar "quedar bien con todo el mundo". Luego que el Presidente había dicho que los temas de ocupaciones los seguía atentamente en diálogo con los gobernadores cuando, en verdad, es un tema de la Justicia y no de los gobernadores ni intendentes.

Urgente24 · "Para mantener la unidad, el FdT tendrá que comerse muchos sapos"

Mainhard consideró que, probablemente, Alberto F. considera que ese es su activo más importante: facilitar la búsqueda de consensos en el Frente de Todos, en horas difíciles. Un ejemplo del debate interno en el FdT eran las críticas desde el 'cristinismo' a Sergio Berni por el desalojo en Guernica, cuando él es considerado un hombre de CFK.

Barga dijo que ahí quedaba explicitado la preocupación de Alberto F. de mantener un imposible: atravesar la coyuntura con un pie en cada orilla. Que Marcelo Bonelli, en el diario Clarín, había insistido en que CFK fue informada previamente del desalojo en Guernica y que Andrés Larroque había aceptado 'tragarse el sapo' porque, a veces, gobernar requiere discrepar con los deseos.

Barga mencionó lo que ocurre en España, donde Unidas Podemos, el capítulo post comunista de la coalición gobernante con el socialista PSOE, había participado del voto contra Venezuela en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y decidido no enviar embajador a Caracas, entendiendo que en la frágil coyuntura española no conviene confrontar con los poderes fácticos. Pero que Alberto Fernández, en la mañana siguiente a que Juan Grabois reconoció la derrota en el campo de los Etchevehere en Entre Ríos, en diálogo con Radio 10 él dijo que los reclamos de Grabois quizás no estaban tan mal y había que considerarlos. Esto es muy confuso, ¿qué opina realmente el Jefe de Estado?

Molina dijo que el Presidente tiene opciones pero no las utiliza. Si él considera que sería interesante avanzar en el desarrollo de huertas y cultivos orgánicos como vehículos laborales para gente sin trabajo, hay voluminosas terrenos fiscales junto a vías férreas y autovías, donde trabajar la tierra. Pero ¿por qué utilizar terrenos privados, conociéndose de antemano que habría conflictos?

Mainhard dijo que en el tema de las ocupaciones, no sólo Alberto Fernández tiene una visión confusa, a causa de las contradicciones. Al fin de cuentas, cuando parecía que Guernica avanzaba hacia el desalojo inicial, fue CFK quien desde su cuenta en Twitter recordó los casos de ocupaciones de predios en Chile y pidió debatir más en profundidad la situación. La influencia de la vicepresidenta de la Nación obligó a varios a una revisión de sus propios puntos de vista expresados en forma reciente.

Molina insistió con la necesidad de definiciones, recordó que hasta el Partido Comunista Chino ha ratificado el socialismo capitalista, y es difícil de comprender cierta o aversión o desconfianza permanente del propio Presidente hacia el capitalismo y los desafíos que requiere asumirlos.

Barga sostuvo que CFK ha demostrado más 'plasticidad' que el Presidente, cuando se suponía que el hombre 'flexible' era el Presidente y CFK era la 'rígida'. Y el texto que ella difundió es prueba de esto. Ahora bien, en una crisis tal como la que vive la Argentina, ¿realmente hay espacio para el pactismo?, se preguntó.

Mainhard recordó a Juan Perón en 1973: las 'formaciones especiales' (los guerrilleros) habían colaborado en la erosión de la Revolución Argentina y la presión para forzar elecciones, pero luego se enfrentaron a Perón porque tenían su propio proyecto político, que no era el de Perón. Y se preguntó si no está llegando un momento similar para el FdT. Agregó que el debate interno se observa hasta dentro de la agrupación La Cámpora, y que la negociación con el Fondo Monetario Internacional así como la definición de una opción exportadora para la economía obliga a definir el rumbo dentro del FdT para luego buscar un acuerdo hacia afuera.

Barga dijo que el reconocimiento de la Argentina bimonetaria por parte de CFK era un avance notable pero que en una economía cuyo PBI caerá en 2020 algo así como 12 puntos del PBI, es bien difícil alcanzar acuerdos. Que es decisivo quién convoca, tal como en 2002 y 2002, Eduardo Duhalde había logrado la intervención de la Iglesia Católica. 

Molina rescató, sin embargo, que Miguel Pichetto había recogido el guante, inclusive 'marcando la cancha' al periodismo más anti K acerca de su permanente rechazo a CFK, y que aún Mauricio Macri, más allá de sus cuestionamientos, no había rechazado la opción. El paso siguiente ahora debería darlo el Presidente de la Nación.

Para Barga, la oferta de CFK deberían aceptarla todos hasta como autopreservación de los políticos profesionales, a causa de que se encuentra muy cercano otra vez el "Que se vayan todos".

Mainhard preguntó que opinaban de la sugerencia de numerosos empresarios de que el acuerdo con el FMI sea ratificado por el Congreso, convirtiéndolo en una legislación para intentar corregir algo del problema de credibilidad que arrastra la Argentina. También si era factible encontrar una línea de diálogo permanente entre el Frente Renovador y el llamado Peronismo Republicano, tan cercano por ahora a JxC.

Molina consideró que en el interior de la Argentina la pandemia recién esta comenzando y sin duda provocará alineamientos y realineamientos entre los gobernadores. Habrá que seguir con atención qué tienen ellos para decir aunque había observado mucho debate sobre un peronismo provincial o federal, pensando en el año 2021 que es electoral. También rescató la oportunidad que tiene Sergio Massa de dar un puntapié inicial al diálogo multipartidario desde la Cámara de Diputados de la Nación, en vísperas de las negociaciones con el FMI.

Barga explicó que el acuerdo con el FMI pondrá a prueba al FdT y que hay riesgos de rupturas. Ahora bien, la única posibilidad que tiene el FdT para el electoral 2021 es mantenerse unido, en un escenario en el que JxC luce con muchos más candidatos posibles que el oficialismo. Pero para mantenerse unido, sectores del FdT tendrán que aprender a "tragarse varios sapos".

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