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Ida y vueltas para definir el cierre de vuelos internacionales

El gobierno nacional analiza suspender las rutas internacionales que impliquen un riesgo de contaminación originada en las nuevas cepas. Sin embargo no hay una misma opinión en sus cuadros superiores. La fecha límite es el próximo viernes 8 de enero.

El gobierno nacional analiza cerrar las rutas internacionales que impliquen un riesgo de contaminación originada en las nuevas cepas. Sin embargo no hay una misma opinión en los cuadros superiores del gobierno nacional. La fecha límite es el próximo viernes 8 de enero.

En medio de versiones que suben y bajan los despachos oficiales surgen dudas sobre que hacer si cerrar los vuelos internaciones para evitar nuevos contaminantes o dejarlos abiertos en virtud de las tareas previas de control que se observaron en el Aeropuerto Ministro Pistarini, el único abierto en el AMBA. Aeroparque esta cerrado por obras.

Lo cierto es que la fecha sería el 15 de enero. Sea como fuere se entrecruzan lecturas diversas de un mismo fenómeno. Pareciera razonable que la medida fuera impulsada desde el ministerio de Salud que en verdad debe atender las primeras consecuencias si verifican el aumento de casos importados.

Todo comenzó al detectarse una notable suba de casos positivos registrados en las últimas semanas, así como  la aparición de una nueva cepa del coronavirus dentro del país.

En los distintos niveles del sistema aeroportuario ya se habla de un eventual cierre de todos los vuelos internacionales a partir mediados de enero, según deslizaron diversas fuentes del sector citadas por la agencia Noticias Argentinas. Sin embargo, la decisión está en manos de los responsables del área de Salud.

De allí en más derivan las diferencias. Seguramente no pensarán lo mismo en el ministerio que conduce, Mario Meoni, quien en repetidas ocasiones se cruzó con las aerolíneas internaciones que rogaban abrir los servicios tras varios amagues que no les cayeron nada graciosos. Son las mismas que hoy deben cumplir las prohibiciones de llegar hasta el Reino Unido, Italia, Países Bajos, Australia y Dinamarca, donde se había detectado la nueva cepa de covid-19.

En medio un hervidero de versiones se mantendrían vuelos de cabotaje, aunque no escapan al descalabro que explotó a penas abierta la temporada. Por otro lado, si se observan los vuelos diarios a Ezeiza, que son muy pocos, bien vale, profundizar los controles en las fronteras con los países vecinos.

Además hay una realidad contra la que nadie puede, hasta ahora. El problema no son los extranjeros sino la circulación interna que goza de cierta autonomía para decidir por si misma. Los veraneantes más jóvenes se oponen a usar tapabocas a cualquier hora y en lugar, es más, agudizan el ingenio para reunirse y desconocer el poder policial que ignoran sin piedad.

La medida estuvo sobre la mesa en la reunión que mantuvieron la semana pasada el presidente Alberto Fernández, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quienes tienen previsto volver a conversar entre el jueves y viernes para definir si se aplican nuevas restricciones.

Además, para esos días los equipos de gobierno contarían con un panorama más claro sobre la evolución de la curva de contagios tras los festejos de Navidad y Año Nuevo, a partir de allí se verá quien pesó en la decisiones, al parecer la mesa chica le girará a la ANAC, como autoridad de aplicación, las instrucciones para lo que reste del mes. Por estas horas una gran incógnita 

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