Esos periodistas que piden cerrar todo, son los mismos que luego del espacio publicitario pasan al móvil en un restaurante y dejan que su dueño cuente qué pasaría si los dirigentes deciden endurecer el confinamiento.
Entonces, piden endurecimiento y luego parecen estar deseosos de ver cómo lloran los comerciantes por cámara por no poder solventar sus gastos por la recesión. ¿Qué les pasa? Dueños de canales y radios, productores y comunicadores deberían replantearse su forma de cubrir un momento tan delicado. ¿Creen que 50% de pobreza y 30% de desempleo se soluciona cerrando todo e instalando rumores? Luego, no se indignen por los informes de la UCA o los datos del INDEC. Irresponsables.
La gran pregunta es, si se llega a cerrar todo, esos periodistas que rogaron por un endurecimiento en las medidas, van a salir a ayudar económicamente a aquellos que vuelvan a perder el empleo o a quienes aún no lo consiguieron.
Este medio ya informó en exclusivo que, en caso de endurecimiento, será muy light y en determinados horarios y determinadas actividades.
Hoy por hoy, resulta imposible imponer medidas restrictivas en medio de la temporada. Una vez finalizada la temporada, se evaluarán y decidirán los pasos a seguir.
El debate está planteado en todos lo rincones políticos-partidarios. Los medios tienen, una vez más, un momento histórico para reivindicarse. Sería hora de ponerse a trabajar en serio y evitar instalar el pánico, sino continuar con la concientización. Esta etapa de cuidados depende de cada uno/a. Mucho más no se puede hacer desde los medios. Luego de casi un año de pandemia, la sociedad global sabe muy bien los cuidados y riesgos.