El periódico del destape
No fue idea de un diseñador de modas osado; no se le hubiera ocurrido a la diseñadora más disruptora. No fue producto de un acto de rebeldía; fue matemáticamente pergeñado por un cultor de las ciencias, llamadas “duras”

No fue idea de un diseñador de modas osado; no se le hubiera ocurrido a la diseñadora más disruptora. No fue producto de un acto de rebeldía; fue matemáticamente pergeñado por un cultor de las ciencias, llamadas “duras”
La cuestión es que en el 5 de julio de 1946 el ingeniero francés Louis Réard presentó la bikini en un evento de moda en Piscine Molitor de París, la piscina pública que fue primer escenario del debut de “tanta piel”.
Sucedió tras la 2da. Gran Guerra, cuando Louis Réard revolucionó la moda de baño creando el traje de dos piezas.
No era “ un bikini de lunares, amarillo diminuto justo, justo…”, tal como dice la canción popularizada por la banda Viuda e Hijas de Roque Enroll. Fue un conjunto de top y braga de tiro alto cuyo estampado imitaba las páginas de un periódico.
El bikini, nombre de tal minimalista obra fue escogido en honor al atolón Bikini, donde Estados Unidos había detonado por primera vez una bomba nuclear pocos días antes de la presentación de la prenda, probablemente, con la intención replicar el efecto que desataría en los observadores, la explosividad de su creación.
¿Quién era Réard?
Louis Réard era de profesión, ingeniero. Por aquellos días de su “iluminación” – adjudicados por la leyenda popular a una mística vinculación con la Musa de la “Síntesis”, (risas) - administraba la lencería de su madre colindante con el célebre cabaret parisino Folies Bergère.
Louis, conocido por sus dotes en el arte de la comunicación y del feedback con sus clientes, reparó, entre charla y charla, que las mujeres de St. Tropez, le comentaban con gran asiduidad, que ellas tenían la costumbre de doblar sus bañadores para lograr un mejor bronceado.
Louis, siempre dispuesto a satisfacer las necesidades de sus parroquianas, pensó: ¿Por qué no facilitarles la tarea creando un traje de baño de proporciones mínimas? ¡Mejor que decir es hacer! Y Louis vio que era bueno…
Allá lejos, en Roma
Roma antigua fue testigo de que las mujeres usaban conjuntos de dos piezas –aunque no tan mínimos- para hacer deporte; esto puede obrar como antecedente, pero, el bikini tal y como lo conocemos nació en aquel momento, en un contexto de búsqueda de libertad femenina tras la Segunda Guerra Mundial.
A quien le quepa el sayo, que se lo ponga.
Ardua fue la tarea de encontrar una modelo que se atreviera a lucir la pieza; no obstante, Micheline Bernardini, la estríper francesa de origen italiano, con tan sólo 19 años, fue la primera mujer que desfiló en bikini.
Así lo cuenta la prensa de entonces:
“La provocación de enseñar tal cantidad de piel en un momento en el que incluso en la gran pantalla el código Hays regulaba qué se podía mostrar y qué no, fue en aumento cuando la improvisada modelo no solo posó en la famosa piscina Molitor (París) dejando su ombligo o los glúteos al descubierto, sino que lo hizo sosteniendo una caja de cerillas con un claro mensaje: “llevo un atuendo tan minúsculo que podría guardarlo aquí”.
La premisa
El ingeniero que diera a luz tal creación, le añadió mayor épica al declarar que: “un auténtico bikini no era tal «a menos que se pudiera pasar por el interior de una alianza de boda”.
Se debe señalar en honor a la verdad, que Louis Réard se disputa el invento del “dos piezas” con otro francés, quien se dedicaba al diseño de moda: Jacques Heim, quien lo bautizara, ‘átomo’, por ser “la partícula más pequeña en existencia en el universo”.
La repercusión, la economía de guerra y el Vaticano
Tras la guerra, todo recurso era escaso; era imperioso por tanto racionalizarlo a su mínima expresión; esto favorecía al bikini, sin embargo, la economía no lo es todo en en los apetitos sociales, menos aun si se pone en juego el poder de la Iglesia.
Fue así que su creación levantó tanta polvareda que, tras el concurso de Miss Mundo, celebrado en Londres en 1951, en el que las candidatas aparecieron llevándolo, se prohibió en las playas de países como Italia, Bélgica o España y fue declarado como ‘pecaminoso’ por el Vaticano.
Las revolucionarias
Rita Hayworth, Ava Gardner y Brigitte Bardot -quien luciera su bikini durante el Festival de Cine de Cannes de 1953-, se lo calzaron orgullosamente, conscientes de la belleza que portaban la cual, de hecho era todo un don divino.
La creación de Réard fue aplaudida por el sector masculino; es improbable, pero se ha convertido en leyenda, que recibió 50.000 cartas de fans agradeciéndole la ocurrencia.
La popularidad del bikini tuvo objeciones y piedras en el camino; las mujeres de los ´50 lucían trajes de baño recatados; mallas de una sola pieza, de tipo enteriza y con media pierna, en ocasiones.
Pero el recato fue en descenso y el uso del bikini en aumento.
En los '60, se impuso a partir de que Ursula Andress hiciera su icónica salida del agua enfundada en un “dos piezas” de memorable color blanco en el filme Doctor No (1962,) y Raquel Welch luciera otro modelo histórico en One Million Years B.C. (1966).
El legado inconcluso
Tres décadas después de la muerte de su creador, a mediados de los '80, se intentara resucitar su marca: “Réard”, esto sucedió en la primavera de 2017, pero el proyecto feneció, aunque a la fecha, 5 de julio de 2021 la web sigue activa.
Allí se puede divisar su modelo realizado en estampado de papel periódico, así el Bikini jamás dejará de ser noticia.