David Guetta vende su música en un acuerdo de 100 millones de dólares
Debido a la pandemia, los artistas tuvieron que renunciar a las largas giras y a las ganancias que hacen con ellas.

Debido a la pandemia, los artistas tuvieron que renunciar a las largas giras y a las ganancias que hacen con ellas.
En esta línea empezaron a considerar nuevas vías para diversificar sus ingresos y así es como Warner Music acordó comprar el catálogo de música grabada de David Guetta y llegó a un nuevo contrato discográfico con el músico en un acuerdo por más de 100 millones de dólares.
El acuerdo explica que Warner adquirirá el catálogo de música grabada de Guetta de hace dos décadas e incluye tambien grabaciones futuras.
La venta de derechos: una tendencia
Guetta es uno más de los artistas que en este último tiempo sacaron provecho de la creciente demanda de derechos musicales de grupos de capital privado, sellos discográficos y fondos especializados.
"Mucha gente se acercó a nosotros para expresar interés en el catálogo de David", dijo Jean-Charles Carre, gerente de Guetta.
Por su parte, el DJ explicó que el acuerdo ayudaría a “trabajar en mi extenso catálogo y continuar construyendo mi carrera”.
Músicos como Bob Dylan, Blondie y Stevie Nicks hicieron negociaciones parecidas y se convirtieron en vendedores voluntarios de sus catálogos de composición.
¿Cuál es la razón? Existe un gran aumento de las valoraciones y la pandemia significó una gran pérdida debido a la falta de ingresos por giras.
Así, el frenesí de los negocios duplicó efectivamente el valor de los derechos de autor de composición.
Sin embargo, el caso de Guetta es excepcional: además de vender sus composiciones, que vendieron un total de 50 millones de álbumes durante su carrera, tambien está vendiendo sus grabaciones, que se gestionan por separado de la composición de una canción.
Esto es algo normal ya que la mayoría de los artistas no son propietarios de su música grabada, sino que suelen ser de los sellos discográficos.
De todas formas, en los últimos años, los artistas criticaron este sistema, en particular Taylor Swift después de que sus grabaciones se vendieron a compradores financieros.
Como respuesta a esto, Swift lanzó nuevas versiones de sus álbumes más antiguos en un intento por devaluar su catálogo anterior y frustrar el trato.